MUERTE DE UN TORERO
AL HILO DE LAS TABLAS
MUERTE DE UN TORERO
Termino de firmar, el link para que el “ciudadano” Vicente
Belenguer Santos, según el ciudadano educado y al parecer “profesor”, cuyo
vertido de bajezas humanas por la muerte
del torero Víctor Barrio, ejerciendo
su profesión en la plaza de Teruel,- no reproduzco por vergüenza sus ruines
comentarios-. Este ciudadano parece ser que ha celebrado a través de internet
la muerte de Barrio, con una
necrológica tan feroz inoportuna e impía, que creo que jamás ha sido escrita
por nadie con dos dedos de cordura, otros de buena educación y los más
elementales sentimientos de humanidad.
Todo el mundo, vivo o
muerto, no tiene porqué dejar de estar expuesto a la opinión de los demás… pero
la buena crianza, la nobleza de sentimientos y algunas cosas más de este
estilo, siempre han aconsejado sin ir más lejos, no poner de vuelta y media a
quien lamentablemente acaba de abandonar esta vida. Ese momento lo aprovechan
para despellejar, aquellos que movidos por torpes intenciones, bajos instintos,
cobardía o no han tenido agallas para mirar a los ojos y decir cara a cara, el
porqué de su críticas, sus discrepancias o sus razones. La medida de las buenas
maneras no está reñida con la contundencia, y ese toque de buen estilo que
dicta la educación… (Si se tiene, claro).
Lo que es absolutamente inadmisible, es el que antes aludido
(profesor) arremete con sus salivazos, al recientemente fallecido, y por lo
visto, con ello se ha colmado de tranquilidad porque con él desaparecido metía
toda su familia en el mismo saco, ya que
puestos a pegar mordiscos póstumos a diestra y siniestra, no le ha debido
merecer la pena seleccionar entre sus personajes. La cosa era vomitar y lo de
menos la vomitona. Pero todavía le queda bilis en el cuerpo al ciudadano de
marras. Toda su expresión huele a odio. A odio por las bravas; visceral y
rabioso. Un odio que le hace perder la razón que pudiera haber en lo que dice,
porque rebaja sus denuncias a un nivel tan abyecto, que le retrata con perfiles
verdaderamente repulsivos.
Uno se imagina al mentado ciudadano- al parecer detectado en
la comunidad valenciana-, clavándole alfileres a un muñeco antes de acostarse y
yendo deprisa al puesto de periódicos a la mañana siguiente a ver si entre las
noticias y en las esquelas está esa que espera ansioso, para lanzar, esa infame
verborrea de crudeza enfermiza. Uno presume que, aunque no se esté de acuerdo,
con determinadas aficiones o espectáculos le sean desagradables, incluso los
deteste, que, esa no es la mejor manera de vivir en paz.
Quiero que sirvan estas líneas para mostrar mi contundente
repulsa por las barbaridades vertidas, por la falta de respeto, sensibilidad y sentimientos. Por todo cuanto tiene de odioso e inadmisible.
Por las formas enfermizas de expresarse. Por estar atiborrado de odio y
resentimiento. Da verdadera pena, lastima inclusive, que un hombre que se
dedica a instruir e impartir pedagogía, en una escuela, instituto etc., sea
capaz de expresarse de esta formas tan desesperada y rastrera, de regocijarse con
la muerte de un ser humano, criticable, si quiere en el ejercicio de esa profesión
que usted detesta, pero una profesión libremente contraída, y ejercida con la
dignidad y la hombría que le ha faltado a este ciudadano inmisericorde, del que
espero, que sus hijos y su familia se lo reprochen algún día.
Fermín
González Salamacartvaldia.es (blog
taurinerías)
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