Tuesday, May 29, 2018

EL PETO NOVENTA AÑOS DESPUES


AL HILO DE LAS TABLAS
EL PETO, NOVENTA AÑOS DESPUES
El peto apareció en 1.928 bajo la dictadura de Primo de Rivera, las revueltas y nerviosas aguas que corrían por España, no fueron obstáculo para inventarse el modo de socorrer a tanto caballo destripado en las plazas.
Historia:
En uno de los largos viajes en tren que por los años veinte hacían los toreros, para trasladarse a las plazas, viajaba el matador Marcial Lalanda, (1.903 1.990) al cual se le acercó un oficial del ejército, para pedirle que lo acompañara, recorren dos coches de primera, y al llegar al primer coche cama se detiene.
-¿Quiere hacer el favor de pasar?
En el diván está vestido de paisano, el general Primo de Rivera, que ojea la prensa de la noche.
Marcial le conocía de alguna tienta y de haber presidido alguna corrida. Estuvieron hablando, e interesándose por la Fiesta, los proyectos, y lo ocurrido durante la temporada. “Todo tendrá buen arreglo” afirmo el general. Y efectivamente así fue, pues el pleito con los subalternos, la suspensión del juego, la imposición de los petos y la nueva modalidad de la suerte de varas, que consistía.-En que los picadores permanecieran dentro hasta que el toro estuviera fijado, tal y como viene hoy sucediéndose.


Como consecuencia de las cogidas mortales, que van siendo cada vez más frecuentes en los ruedos, se reúne una comisión en la Dirección General de Seguridad. Y se estudió la forma de reducir el riesgo a que eran sometidos los caballos en las corridas de toros. Iba a imponerse el peto, que transformaría la fiesta de los toros.
Casi dos años después, el 7 de febrero de 1928, de aquel primer impulso del absolutista Primo de Rivera, se dictó la Real Orden número 127, sobre la protección  de los caballos en la corrida de toros, la cual, dispuso que: “A contar del día 8 de abril, y con carácter provisional y hasta el año 1929, será obligatorio el uso de los petos defensivos de los caballos en las plazas consideradas de primera categoría”; es decir, las de Madrid, Sevilla, Valencia, San Sebastián, Bilbao, Zaragoza y Barcelona.
En un principio, el resto de las plazas el uso de los petos era potestativo, a juicio de la autoridad gubernativa; sin embargo a partir del día 13 de junio de este mismo año, se hizo extensivo y obligatorio a todas las plazas de España.
El día 8 de abril de 1928, en la plaza de toros de Madrid, en la corrida de Pascua de Resurrección, se usaron ya, con carácter obligatorio y definitivo, los petos protectores de los caballos.
La fiesta en principio no perdió nada con el peto y se entiende que sin él, hoy no sería posible dar corridas de toros. Pero del genial invento para salvar la vida del caballo, al maxipeto puesto de moda, donde el picador deja al toro que se estrelle contra la muralla de la tarde, convirtiendo la gallardía, belleza y emoción de la suerte de varas en un concurso de linchamiento y con ello hacer desaparecer al toro (o más bien lo que queda hoy del toro). En cuanto hay alguna ocasión, por mínima que sea, de presenciar la lucha de un verdadero toro, asistiremos, - salvo honrosas ocasiones, que las hay- al abuso, haciendo daño escondiéndose tras el parapeto. Porque parapeto es para el picador y no peto para el caballo.
No es culpa de estos subalternos, muchos de ellos extraordinarios toreros, tienen mucha culpa (quiero decir toda) los toreros dedicados a morder el capote y hacer ostentosas señales con el brazo, pero sin sacar al toro, dejando que su subordinado lo abra en canal. Verdad es; que está “maniobra”, ante el toro que hoy sale por toriles, ha venido a menos.
El peto debe valer para otra cosa que no sea aniquilar, desintegrar y quebrar a los animales y en definitiva hundir ya, de forma irreversible la suerte de varas. A la evolución que ha venido operando en la fiesta de los toros, hay que decir que el espectador se desentiende de cuanto meritorio o deleznable se realiza durante el primer tercio, para esperar impaciente la faena de muleta. Solo asomar las orejas de los caballos por el portón y comenzar la indignación en los tendidos, es todo uno.
Notemos que el peto fue, en sus primeros años, una defensa que respondía a su significación de armadura para el pecho. Después el peto ganó en extensión y cubrió la parte trasera del caballo, y durante décadas de los cuarenta y los cincuenta, fue modificando antirreglamentariamente. Cada aumento de tamaño de la defensa de la cabalgadura trajo consigo una mayor impunidad para la acción del picador. El crecimiento del peto ha significado progresivamente la reducción del arte del varilarguero.
A partir de esta modificación, la fiesta de los toros no volvió a ser igual. La orden, dictada por el general Primo de Rivera, marcó un antes y un después en la historia del toreo. Pero hemos de subrayar que, salvados los abusos, y volviendo a sus cauces lógicos, evidentemente la fiesta se fue humanizando.
               
                Fermín González salamancartvaldia.es    blog taurinerías

               


Tuesday, May 01, 2018

SE ABREN LAS VENTAS


AL HILO DE LAS TABLAS
PLAZA DE LAS VENTAS

            Es evidente que la plaza de las Ventas pesa lo suyo. Y también es cierto que impone lo suyo, más aun si esta a rebosar; sobre todo para los novilleros, y también para no pocos de los matadores, que tienen la confianza que Madrid, sea la catapulta que necesitan para entrar en las ferias y sea el reconocimiento de su carrera, son evidentemente toreros que no figuran en los puestos de privilegio del escalafón, para estos, en los puestos de cabeza, también tiene su aquel triunfar ante el publico venteño, pero si no lo logran, será tan solo un resbalón, que podrán recuperar puesto que están anunciados en todas las ferias de postin. El caso es que; los unos y los otros, nada más verse anunciados en los carteles, se preparan y se concentran a conciencia, para ver si “pasa algo”.
Por ello en la primera plaza del mundo, donde la tauromaquia tiene su (Santo y Seña), es por antonomasia, la feria más esperada en el concierto taurino, en el mes de Mayo y parte de Junio todo el toreo se concentra en las Ventas, a ella llegan gentes de todas las partes del mundo, expectantes de cuando aparecen sus carteles.- Se viene sucediendo cada año-, que no son pocos los que suspiran por la reaparición de José Tomas, pero este parece ser que no quiere duelos, ni competencias en esta plaza. Si tendremos a Ponce incombustible en una tarde. El envite fuerte, lo van a poner, un Juli, orgulloso y enrazado, Manzanares en el momento dulce de su carrera, más el aval de Talavante y Perera con la sabrosa  incógnita de  Roca Rey, y  añadiremos un poco de lustre con Castella y Ferrera, a falta de descubrir, cual es el torero con el que nadie contaba, y sin embargo, sale disparado de la feria, tal como no pocas veces ocurrió. Otro rosario de toreros se asoma a este Isidro, buscando ese aldabonazo, que les ponga en situación de pedir sitio en muchas otras ferias. En cuanto a  ganado, para Madrid siempre se espera lo mejor, creo que todos los ganaderos desean sin género de dudas triunfar en esta plaza, es un plus que también da cache y repercusión en todo el orbe taurino, por lo tanto se espera, casta, bravura, codicia, trapío e integridad, y no como lo fue algún año,- todo un lamento- donde salieron toros de imponente fachada y aguada casta, que nos hicieron pasar tardes espesas, vomitivas, de ensayo general para los “abrebocas”, tardes de puro fiasco, donde todos esperábamos ver que toro iba a embestir, poniéndolo en suerte como mandaban los cánones, y digo mandaban porque en estos momentos estos apenas existen.
 ¡”Dios mío”! hasta en esta plaza ya vale casi todo, se aplauden y se valoran cosas, mas propias de las “Charlotadas”. Cuanto despropósito, “¿Dónde está el publico, el aficionado, el abonado de rigor y exigencia de esta plaza? ¿Aquel que no dejaba pasar a los toreadores de público, ni al toro inválido e impresentable? ¿Aquel que exigía la revalida a las figuras, su justificación y su puesto en el escalafón?- ¿aquel que se ponía en pie, ante una suerte brava y torera?- Uno suspira por estas cosas, por ver la corrida en todos sus detalles, en todas sus suertes, porque al menos esta plaza nos descubra de nuevo, la variedad de formas, de estilos,  personalidad  y competencias en los de coleta, aunque sea con el fin de hacer ver a los públicos de hoy, que existieron. ¡Fíjense ustedes, si esto se reclama en Madrid; que será  en provincias!-. Pues a pesar de todo ello, el gentío acudirá animado a la plaza, aunque aquellos llenos lo serán en puntuales carteles, tal como ocurre en casi todas las plazas. ¡Pero esas son las cosas de Madrid! Aparecerán cornudos que pondrán en jaque el futuro de la fiesta, pero a más de un coleta, le saldrá el astado de su vida, el animal que sueñan los toreros cada noche, y se le ira sin torear. No es que se abstengan de pegarle pases. Por el contrario muchos los molerán a trapazos por uno y otro pitón – la intemerata... Ahora bien torear, eso nunca. Cualquier cosa menos torear a, aquellos animales que se ofrecen con bravura y con excepcional nobleza, y claro, gran parte del publico, que en otros momentos se lo hubiera tomado como ofensa personal y llegar a enervarse,- pues nada- hoy le mete las orejas en el esporton, y se queda tan oreado- Es lamentable. Pero así, son ahora las cosas de Madrid.-

            Fermín González  Salamancartvaldia.es       blog taurinerias

Monday, March 19, 2018

EL TORO INTEGRO Y EL ARTE DE APLAUDIR


AL HILO DE LAS TABLAS
EL TORO INTEGRO Y EL ARTE DE APLAUDIR
Hay, un  punto de vista que siempre hemos venido manteniendo muchos de los que nos ocupamos de la fiesta de los toros, unidos tambien a buena parte de la afición y medios de comunicación en los últimos años. Todos, seguimos manteniendo la certeza de que si la afición  se pusiera en su sitio y, esta  exigiese la presencia del toro-toro, todo lo que huele a trampa, a falsificación, a manipulación caerá por los suelos. Defendemos firmemente que, frente a la verdad del toro no cabe sino la verdad del toreo. Y al borde de ambas verdades se erguiría la emoción en la que se basa y por la que sobrevive la fiesta brava.
            Tenemos multitud de ejemplos. Cuando el bravo está en la arena, y la plaza es importante, todos los espadas cada cual en su medida de valor, arte y sentir, son capaces de levantar un monumento al toreo. Sin embargo, hartos estamos de que esto deja de producirse cada día más, y son contadas ocasiones, que asoma por toriles el toro enterizo, poderoso y veloz en el envite. Adoleciendo por tanto de los intensos momentos que pueda producir el espada ante su oponente. Y con ello hacer llegar al tendido, la vivración y entusiasmo necesario, con el fin de que el aburrimiento, el cansancio y el bostezo, no se apoderen de la concurrencia. Necesitamos el toro. Y la que debe exigirlo e imponerla, es la afición con el amparo y seriedad de la  autoridad, aunque moleste a empresarios, toreros y apoderados; es también deber de peñas, agrupaciones taurinas y aficionados todos, defender las esencias de la fiesta, oponerse a que se desvirtúe, impedir que la desbarranquen, con desorbitados afanes mercantilistas que se antepongan a la autenticidad de ella.
Lógico es, que quien paga y por lo tanto mantiene a empresarios, apoderados, toreros y otros, lo hagan con la certeza de que no serán defraudados. La corrida podrá ser buena o mala. Eso es harina de otro costal. Pero lo que deberá ser es corrida de toros, de toros con la edad, con su peso, su casta, su cabeza intacta y fuerza en las manos. Será bravo o manso, eso es imprevisible, pero será toro, que es de lo que se trata. Claro que; todo esto es un candoroso optimismo, y la cosa ha cambiado tanto, en cuanto a publico, critica, y autoridad, que el nivel de exigencia, está de “capa caída”.
Hay cosas, que uno no acierta a comprender cuando te sientas en el tendido de una plaza de toros. Y quiero referirme a aquellos que se sienten aficionados, los cuales tienen el irrefrenable deseo de aplaudirlo todo.
Ocurre en la mayoría de las tardes, que se da una exhibición del toreo más vulgar que se
pueda concebir, que las suertes correspondientes a la lidia haya sido una lección de despropósitos, y la estocada final un lamento de ejecución y colocación, para que los aplaudidores se pronuncien con inusitada cantidad de vítores. Ante lección tan impresentable. Cuando esto ocurre en plazas de pueblos, - pues eso -, uno se sonroja o mira hacia otro lado; cuando ocurre en plazas de las llamadas importantes, uno se muere de vergüenza. Ni que decir, que cada una de estas peripecias de aplaudidores y voceros, personajes singulares dentro de los ruedos, -no se dan cuenta-, pero hacen el más espantoso de los ridículos. Los primeros comienzan a aplaudir desde que salen las cuadrillas, y no paran hasta marcharse, tanto si salen a hombros, o cabizbajos por la aciaga tarde. En cuanto al vocero, este se hace oír en toda la plaza, pero además no cesa de hablar toda la tarde, exponiendo no solo sus juicios y opiniones, sino hasta sus sensaciones más intimas. Tienen a bien suplantar con su jolgorio, el hastío y la desgana del desdichado espectáculo, cuando este se manifiesta con aire triste de mala y sosa capea “pueblerina”. Y, desde ese punto, todos deberíamos integrarnos a estos.
            No piensen que estoy en contra de aplausos, ovaciones, vítores y voz sonora ¡no!.. Solo pienso que esto debe producirse cuando llegue el estimulo, la emoción y, la razón de ser, al igual que debe hacerse con la protesta – con motivos -¡Claro que cada cual tiene los suyos!.- ¡A que sí!

            Fermín González  salamancartvaldia.es        blog taurinerías

Tuesday, December 26, 2017

DESCABELLAR EL AÑO

AL HILO DE LAS TABLAS

 

DESCABELLAR EL AÑO

            Este articulo que, puede usted leer, si a bien lo tiene; es el último de este año 2017. Con él apuntillamos también el año taurino al menos aquí en la Iberia, pues en las templadas tierras americanas seguirán el curso de sus ferias. Se baja pues, el telón de un año de tristes y luctuosos acontecimientos de todos conocidos, donde también la barbarie, y la calamidad del mundo en que vivimos, no dejan de sorprendernos cada día. En cuanto al balance de lo acontecido en lo puramente taurino, a buen seguro que todos hemos tomado nota de cómo se encuentra el panorama de los toros. Lo cierto es que ha sido una temporada que bien pudiera ser para la reflexión. Una más, en la que la Fiesta trata de recuperarse, de los aldabonazos sufridos, nos consta que se está poniendo en ello, esfuerzo, y algunas ideas de cierta consideración, sin embargo, la cosa no termina de “despegar”. Habrá que seguir apostando, sobre todo por el toro, pienso sinceramente que cuando el toro vuelva y las plazas recobren la emoción, el aficionado seguirá.
Ahora nos disponemos todos a esperar que el próximo 2018 salga boyante y noble como el mejor de los toros. Las cuentas del que hoy echamos patas arriba ya están hechas con los clásicos resúmenes, estadísticas y clasificaciones, tan útiles para pasar el rato y tan inútiles para sacar consecuencias aleccionadoras. Todo pasó, y no parece que fue ayer, sino anteayer o más lejos aún.
Nos llega un tiempo entre copas de cava y mazapán, mientras abren el toril, salta a la arena este año próximo ¿Cómo será? Por lo pronto, hay que recibirlo con optimismo, con esperanza, con deseos de felicidad, porque el desencanto, la amargura y los males, llegan solos, sin que nadie los llame. Mientras sale el toro, en estos días que los toreros no pasan miedo, donde todavía sus trajes de luces descansan alineados en sus perchas y aun no han cobrado vida... Pronto, sin que apenas nos demos cuenta, lucirán sus destellos en las plazas, inundadas de sol y de gritos. Y la fiesta de los toros seguirá, aunque es bien sabido, se palpa en el ambiente cierta desgana, con una afición muy castigada y exceptica ante los enemigos que de nuevo cuño van surgiendo. Esperemos que no continúen apareciendo más incertidumbres y sobresaltos y que unos y otros, los que más intereses tengan,  hagan lo imposible por levantar el ánimo caído que hoy impera en el aficionado. Ocurrirá en cuanto la fiesta recobre de nuevo, la emoción, la prestancia y sus cauces logicos. Confiemos en ello – mientras – suerte, a todos.-
                                              

            Fermín González        salamancartvaldia.es             blog taurinerías                     

             

Monday, December 04, 2017

EL PALCO VACIO

AL HILO DE LAS TABLAS

 

DESCABELLAR EL AÑO

            Este articulo que, puede usted leer, si a bien lo tiene; es el último de este año 2017. Con él
apuntillamos también el año taurino al menos aquí en la Iberia, pues en las templadas tierras americanas seguirán el curso de sus ferias. Se baja pues, el telón de un año de tristes y luctuosos acontecimientos de todos conocidos, donde también la barbarie, y la calamidad del mundo en que vivimos, no deja de sorprendernos cada día. En cuanto al balance de lo acontecido en lo puramente taurino, a buen seguro que todos hemos tomado nota de cómo se encuentra el panorama de los toros. Lo cierto es que ha sido una temporada que bien pudiera ser para la reflexión. Una mas, en la que la Fiesta trata de recuperarse, de los aldabonazos sufridos, nos consta que se esta poniendo en ello, esfuerzo, y algunas ideas de cierta consideración, sin embargo, la cosa no termina de “despegar”. Habrá que seguir apostando, sobre todo por el toro, pienso sinceramente que cuando el toro vuelva y las plazas recobren la emoción, el aficionado seguirá.

Ahora nos disponemos todos a esperar que el próximo 2018 salga boyante y noble como el mejor de los toros. Las cuentas del que hoy echamos patas arriba ya están hechas con los clásicos resúmenes, estadísticas y clasificaciones, tan útiles para pasar el rato y tan inútiles para sacar consecuencias aleccionadoras. Todo pasó, y no parece que fue ayer, sino anteayer o más lejos aún.
Nos llega un tiempo entre copas de cava y mazapán, mientras abren el toril, salta a la arena este año próximo ¿Cómo será? Por lo pronto, hay que recibirlo con optimismo, con esperanza, con deseos de felicidad, porque el desencanto, la amargura y los males, llegan solos, sin que nadie los llame. Mientras sale el toro, en estos días que los toreros no pasan miedo, donde todavía sus trajes de luces descansan alineados en sus perchas y aun no han cobrado vida... Pronto, sin que apenas nos demos cuenta, lucirán sus destellos en las plazas, inundadas de sol y de gritos. Y la fiesta de los toros seguirá, aunque es bien sabido, se palpa en el ambiente cierta desgana, con una afición muy castigada y exceptica ante los enemigos que de nuevo cuño van surgiendo. Esperemos que no continúen apareciendo más incertidumbres y sobresaltos y que unos y otros, los que más intereses tengan,  hagan lo imposible por levantar el ánimo caído que hoy impera en el aficionado. Ocurrirá en cuanto la fiesta recobre de nuevo, la emoción, la prestancia y sus cauces logicos. Confiemos en ello – mientras – suerte, a todos.-
                                              

            Fermín González        salamancartvaldia.es             blog taurinerías                     

             

Monday, October 30, 2017

CAYO EL TELÓN

AL HILO DE LAS TABLAS

CAYO EL TELÓN

            Cerradas, van quedando las plazas, de la Iberia taurina, ahora con la llegada del otoño y la espera inverniza, las plazas quedan vacías, como el cadáver simbólico de la fiesta, el foro donde se desatan gritos, alegrías, luces, sol y colores, tal y como sucede cada año, las plazas se cierran hasta la llegada de un nuevo alboroto ferial. Ahora, es muy seguro, que todos los medios de información nos pronunciemos en dar ese repaso de cuanto aconteció en el ruedo y en los tendidos. Reproducir cuanto de positivo o negativo ocurrió, volver atrás en los sucedidos que; – en mi opinión – me produce una sensación de vacío, de angustia y de resaca. Volver sobre la quimera  de, “(lo que pudo haber sido y no fue)”... Y si lo fue, ya quedo recogido en su momento, en ese momento, que es crucial y cuyos matices ya fueron expuestos, según su saber y entender.
            El repaso, no deja de ser, esa falta de seguridad, ese titubeo, ese encontrar detalles y situaciones que no acertaste ver, comprender, y admirar o censurar a primera vista. El repaso no deja de ser el interrogante.  -Por si me olvide algo en su momento -. En las corridas de toros, si algo se fue ya no vuelve, aunque intentemos reproducirlo de nuevo, no será el fiel reflejo de cuanto aconteció en ese momento. Pero es bien cierto, que todos nos vemos dispuestos a ejercitar ese balance final, y si ustedes quieren a razonarlo más sosegadamente, y comprender muchas de las actitudes que esgrimieron todos aquellos protagonistas dentro y fuera del ruedo. También es posible que al meditar sobre lo acontecido podamos recoger ese pasaje histórico, a recordar si lo merece. Si no fuera así, el repaso puede llegar a ser tedioso y aburrido, tal y como lo fueron muchas de las tardes espesas y vomitivas que hubimos de soportar, pero tampoco es cosa nueva la queja, sin embargo, muchas plazas van perdiendo la razón, que por histórica, torera y ganadera la debía corresponder. Todo el serial de este año taurino, tuvo ingredientes tanto dentro como fuera.
 “Toreros que ofrecieron tentaderos públicos, que obsequiaron con entradas a jóvenes… Clases magistrales por rincones y plazuelas… Los  toreros, que mandan en el escalafón toreando en los pueblos… Grandes apuestas por todas las plazas del orbe taurino, con el fin de acentuar la cultura taurina, haciendo plausible, una agenda repleta de eventos relativos a la misma y, sin embargo, por la galopante crisis, bien porque esta Fiesta necesita de una reconversión total, o, porque aún no se ha explicado bien, el caso es que las medias y los cuartos de plazas han superado con creces a los llenos y algunas plazas de cierto renombre en el conglomerado taurino se han resentido de pleno. Y también hay que decirlo, los que se obstinan con peligrosa tozudez, a que se produzcan cambios, menos si afectan al bolsillo. -Todos los conocemos-.
 Siguiendo la ruta de la Iberia taurina, en mi opinión, ha sido triste, con toros rayando la invalidez, sin que la suerte de varas midiera la bravura, la fuerza, la codicia y el nervio de las reses, sin que los tercios, y las rivalidades con el toreo de capa, tuvieran enjundia y prestancia, y para terminar faenas de “pasemesi pasemesa”, con toros agónicos y descastados. Aunque siempre hay excepciones- faltaría más- las figuras más relevantes, estuvieron este año a la altura de las plazas, casos de Juli, Talavante, Manzanares hasta donde llego, diluido Morante, frescura de Roca Rey maestría de Ferrera y Perera, por cierto este torero en ese momento crucial, dulce, firme, consecuente y entregado a la causa, con final de mucho fuste, que unido al descubrimiento de algún otro, marcaron el tono de la temporada. Sin embargo, salvo en algunos carteles puntuales, el descenso de publico y aficionados ha vuelto un año mas a ser notable, y eso que se han rebajado el numero de festejos en casi todas las ferias, algo más se tendrá que hacer, algo más de imaginación e ideas se han de poner sobre la mesa, que pueda de nuevo estimular al aficionado; que en muchas ocasiones, y me remito a esta plaza de Salamanca y su Glorieta, que no escapa a que tenga consideración de feria menor. Es lamentable que hoy se tenga dicha sensación, una provincia, que es la despensa del toro bravo. Y en esas estamos…Esperamos la próxima con esperanza… Como siempre…



Fermín González- salamancartvaldia.es                     blog taurinerías

Monday, August 28, 2017

MANOLETE 70 AÑOS DESPUES

AL HILO DE LAS TABLAS
MANOLETE 70 AÑOS DESPUES
"Córdoba lejana y sola. / Aunque sepa los caminos yo nunca llegaré a Córdoba. / ¡Ay, que la muerte me espera!, antes de llegar a Córdoba. / Córdoba lejana y sola."

La muerte, tomo una novia, le esperaba impaciente en Linares, agazapada entre los cuernos de "Islero", para abrazarse con él a las seis y cuarenta y dos minutos de la tarde del día 28 de agosto de 1947. Y ya no lo soltó. Enfermería, éter, transfusiones, caras largas y entristecidas, augurios funestos. Horas trágicas. Esperas interminables. Hospital. Madrugada... Frases entrecortadas, lágrimas, sollozos,.. Manolete se está muriendo "No siento la pierna..." Un sacerdote le pregunta: "¿Quieres confesar?" "Si, padre." Después de confesar le dice al sacerdote: "Padre, ¡no veo!" ¡Estaba tan cerca de la eterna luz!... Eran las cinco y cinco de la mañana del 29. Otros dicen que las cinco y siete, otros que las cinco y tres minutos. Es natural, cada uno miró su reloj. Pero esto no importa. Manolete andaba ya por donde los relojes no cuentan.
Un ídolo, acaso un símbolo. Acababa de morir corneado por un toro, y esto conmovió, puede que, incluso más, fuera de la órbita taurina, y que esta se sintiera con mayor intensidad. Eran tiempos de miseria, la guerra civil quedaba atrás, pero no sus dolorosas secuelas. Manolete procedía de una familia, cordobesa modestísima y sólo podría uno sacudirse la pobreza alcanzando un puesto relevante en el mundo de los toros

. Difícil era la empresa, que por aquel entonces muchos intentaban. Quizá hasta le pareciera imposible al propio Manolete, cuyas limitaciones resultaban demasiado evidentes, con aquellos gigantes del toreo que lidiaban con éxito en los principales ruedos. Veteranos toreros que habían actuado en la década de los treinta, se les consideraba invencibles. Pues le sobraban arrestos para enfrentarse con aquellos toros de apabullante trapío. Los jóvenes, se habían curtido en los años de posguerra y tomaban la alternativa dominando una técnica, que quizá llevaban en los genes, pues eran toreros de dinastía.
Pero Manolete, no estaba ayuno de condiciones para torear. Antes bien, tenía dos primordiales en el toreo: un pundonor indomable, un valor a toda prueba. Las características de los públicos, también influyeron. Las Ventas empezaba a dejar de ser aquella fría cátedra que no dejaba paso a las emociones. La guerra trastoco al país, y muchos fueron los movimientos migratorios, que se asentaron en la capital, al igual que en otras muchas, y en cuantos a toros se refiere, estos públicos tenían enorme afición, más no concebían el espectáculo desde el análisis o la crítica, sino como una fiesta.
El torero hierático de Manolete, caló entre las masas más populares y lo elevaron a figura. La hondura de los Bienvenida, la gracia de Pepe Luís en las suertes, la lidia poderosa de Ortega etc., colmaban las expectativas y las exigencias de los aficionados. Pero el valor seco de Manolete, el dramatismo de su toreo, enardecía muchas tardes a las multitudes. Manolete, era una leyenda viva. Su competencia con el mexicano Arruza constituía una realidad y una ficción, porque evidentemente convenía al espectáculo.
. Luís Miguel Dominguín le había retado, la determinación competidora del joven, guapo, desvergonzado y combativo, torero, puso sombras en las actuaciones de Manolete aquel 1947, si bien cosecho triunfos, también fueron broncas, acusaciones, insultos de inusitada dureza. Y así vencía la temporada  hasta la tarde agosteña en la que alternaría con ese Dominguín en el cartel.
            Dominguín no tuvo culpa de nada, por supuesto. Manolete entro a matar con la pureza de siempre, y el miura le rompió la ingle y provoco un grifo de sangre. Demasiada para no aterrorizar a cuantos cuidaban de Manolete. Por ese miedo y por esa hemorragia perdió quizá la vida. “Don Luís, que no veo” dicen que también fue el miedo lo que mato a Joselito en Talavera y a Sánchez Mejías en Manzanares y… el miedo; un sentimiento que humaniza la grandeza del toreo, porque donde hay gloria, hay tragedia. Y a veces se juntan ambas, como aquella tarde triste de Linares.-

                Fermín González salamancartvaldia.es                        blog taurinerías