Sunday, June 18, 2017

DE ROSA Y ORO

AL HILO DE LAS TABLAS
 DE ROSA Y ORO

Mírame como vengo / Tan sin sangre / Blanca mi tez morena / (Alberti)

El toreo, es la profesión idónea para representar  el tan manido tema del éxito repentino y transmutado de personalidades y ambiciones, seguidas del consiguiente fracaso desolador o incluso redentor, que devuelva al protagonista a su inicial estado de sencillez y honestidad originales. Infinidad de veces hemos visto esta  historia, en decenas de ocasiones hemos asistido a las crónicas de perdedores, de toreros que han perdido, la ilusión, el sitio, el valor en que suele consistir  el toreo,
pero por más que hayamos sido testigos y veamos la misma historia contada una y otra vez,  las  escenas resultan en ocasiones  excesivamente duras para un matador que ha tenido el éxito y el reconocimiento en su carrera. Fandiño era ese hombre enfundado en su traje de luces,- Rosa y Oro- serio, cabal y consecuente que había conocido la miel y la hiel de esta dura y zozobrante profesión de lidiar reses bravas, estaba aún en ese trance, de volver a engancharse al carro de los elegidos. Pero el toro, que no entiende de triunfos y derrotas hundió su pitón en el cuerpo de Fandiño, y  llego su día fatal, muriendo. Y como siempre un fotógrafo (Igor Gaica) logro la fatídica y dura  instantánea.
Uno como aficionado, siempre tiene un recuerdo, para aquellos que cayeron en los ruedos. Es la suya, una muerte bella y trágica, que añade nuevos y legendarios perfiles al patetismo que todo transito lleva consigo. Los toreros que mueren así, en la plaza, adquieren ya la credencial para entrar en el romance. El espíritu popular y novelesco hermanó siempre a la Fiesta y a la muerte; y en ese espíritu solo adquieren vigencia los diestros que caen en la arena frente al toro. En definitiva, para el alma imaginativa de los públicos taurinos - de todos los públicos en realidad - supervive mucho más el torero, que encontró esa forma de muerte. No importan demasiado, la calidad del arte, los valores auténticos del modo de torear, la personalidad, el estilo. Lo que queda por encima de todo esto; es, aquella dramática belleza de la muerte frente al toro. Por ello entran más en el romance, aquellos que se entregaron a la cita, que la muerte ha hecho en el ruedo del sureste francés; Aire Sur I´ Adour- una nueva plaza se une, muy seguida a la de Teruel, la tarde en Talavera... Aquel día en Madrid... Aquel día en Linares... La tarde angustiosa de Pozoblanco... De la Maestranza… Colmenar… de Bezziers. o ese recóndito pueblo de México… etcétera.
Se mantiene este recuerdo, porque está abonado con sangre, y porque en esa esencia de riesgo, emoción y romance se sustenta la razón de la Fiesta. Incluso la de hoy, esta cimentada en la trágica historia, en el romanticismo, en las luces y en las sombras, aunque muchos lo ignoren. Porque bien sabe el torero como hombre, que puede caer mortalmente herido en el ruedo, y para ello es preciso que el torero esté preparado, como a lo largo de la historia han demostrado muchos de sus protagonistas para ese momento final, para esa otra hora de la verdad, dolorosa y cruel. Haciendo buena la afirmación: “Morir gloriosamente es una bendición de los dioses”. Según el poeta griego Esquilo, padre de la tragedia.
Ahora Fandiño, te esperan a su mesa aquellos, que como tu regaron con su sangre la arena, para cubrir una nueva página de la tauromaquia. Que Dios te bendiga.
           

Fermín González Salamancarvaldia.es

Wednesday, June 14, 2017

PUBLICOS DE VER O MIRAR

AL HILO DE LAS TABLAS
                                            PÚBLICOS   DE VER O MIRAR 
           
-“Hay que distinguir, cuando se habla genéricamente de afición, porque no toda es igual. Muchos son, los que acuden a las plazas y asisten con frecuencia a los espectáculos taurinos de feria, pero sin interesarles gran cosa los antecedentes taurinos de una ganadería, las razones de la evolución del toreo, males de la tauromaquia, las escuelas, la misma historia de las figuras más renombradas  y de prestigio; poco conocen del reglamento, y son vacilantes de criterios.-“

Sin embargo, son los públicos que más gustan a los toreros, y mucho más a las empresas, porque estos contribuyen a la buena entrada, ocupando a mayores las localidades de más alto precio, son aquellos, que en una corrida, no se andan con remilgos a la hora del aplauso y de agitar su pañuelo en demanda de orejas y rabos. Acomodados en sus asientos, otean si han venido sus amigos y conocidos, saludándoles con efusivo y exagerado entusiasmo.
La mayoría de los públicos que hoy asisten a las plazas de toros, ven o miran la corrida, con ojos inseguros, con esa ternura de niños que tiene los hombres. Algunas veces; la mayoría de estos espectadores la ven o la miran también con esa candidez infantil, con deslumbrada admiración. Tal vez, a la reducción a la que se llego en los últimos años, en cuanto a la casta, fiereza y poder del toro, y sobre todo la exquisita selección que se ha logrado en orden de nobleza, suavidad y franqueza de su embestida, ha hecho posible un toreo a distancia inverosímil, suprimiéndose del espectáculo el aspecto de lucha, dominio y poderío que la lidia del toro con codicia, genio, encastado, bronco y más difícil, hacia resaltar. Pues bien; tales factores han convertido al torero lidiador en artista; al maestro, en protagonista de bellos desplantes. A ello ha contribuido la formación de un publico nuevo, con marcado carácter, delicado, sensible, muy correcto, sentimental incluso, exhibicionista, pero indudablemente de psicología y preparación distinta al que tradicionalmente venia asistiendo a los cosos taurinos, y contemplar a la emocionante oposición del bruto instinto del toro, a la inteligencia y oficio de un valiente, dando un curso de sabiduría torera y saber, en el arte de lidiar reses bravas. Pero este aficionado esta en franca retirada, y va quedando este publico, representante típico de una gran mayoría,  en que todo esta “requetebién”. Únicamente se disgusta, cuando las cosas salen a gusto del aficionado curtido, cabal y entendido, que no exagera lo malo, pero no lo oculta, que ve la corrida con el cristal de critico, y con añeja perspectiva histórica, y mientras este aplaude al toro que se arranca de largo, que aprieta en el caballo, que galopa en banderillas y se emplea codicioso en la muleta. El ingenuo que solo mira, le disfrazan la realidad y, se acopla a esa muchedumbre, que aplaude con frenesí el adorno, las posturas, lo fingido, lo adulterado y el oropel, sin señalar y exigir, las suertes cruciales de la lidia, así como la integridad del toro…¡Claro que, estos entusiastas gustan mucho, a muchos!… Debe ser la crítica taurina, la que emprenda esa labor de denunciar con fuerza y constancia, la que tienda a reducir tanto corte de apéndices tan de moda en esta época y sobremanera, aquellos que tan alto hablan en muchas ocasiones de las ventajas y seguridades, de que se rodean actualmente las figuras del toreo. -¿Cómo sino, se pueden premiar faenas que no pasan de ser una exhibición del toreo más vulgar que se pueda concebir? ¿Dónde está la crítica, donde la afición, donde la autoridad? – Y quien lo sabe…       


            Fermín González Salamancartvaldia.es     (blog taurinerías)                                             

Monday, May 08, 2017

NIÑOS TOREROS

AL HILO DE LAS TABLAS
NIÑOS TOREROS

En el mundo taurino se cree que entre más joven mejor se aprende el arte de torear, pues a esa edad no se es consciente de los peligros ni miedos, argumentan los defensores de la tauromaquia.
Mientras que en países como España se prohíbe que menores de 16 años toreen, en México la práctica de los niños toreros es bien recibida entre el gremio taurino y parte de la sociedad.
 No es extraño que por tierras mexicanas, nos lleguen noticias, de la llegada a los ruedos de varios niños toreros. También nos ocurre en España, donde las escuelas taurinas se ven niños, “jugando” al toro,  parece ser que esto  conmociona a muchos medios de comunicación, y que estos faltos de conocimiento histórico, con hipócritas aspavientos se lanzaban a la “yugular de la Fiesta taurina, y, nos sitúa históricamente en el viejo problema de si los chiquillos deben o no ejercer el arte de Juan Belmonte.
            En cualquier profesión intelectual, artística, manual, deportiva etcétera, siempre han surgido más o menos espaciadamente los llamados niños “prodigios”. La precocidad se manifiesta como adelanto irrefrenable de una predisposición inherente para determinada profesión. Los nombres de los niños (por edad), en cualquier materia de las anunciadas, serian interminable. Pero, a modo de recuerdo citare alguno de los más recientes, de los que hoy presumimos, y que se iniciaron de muy corta edad en sus profesiones, tal son los casos de Nadal, Pedrosa, Márquez, Messi, Alonso o el Juli; todos pueden servir de ejemplo  niños adelantados y que se descubrieron a esa edad temprana con unas cualidades extraordinarias, y una desmedida afición y dedicación para llegar como bien se ha comprobado a lo máximo-(“ es decir, el hijo que todo el mundo quiere tener”)-. Sin embargo; existe la creencia popular-(vivimos de tópicos) de que los niños no llegan a cuajar en lo que prometen. Se dice que el niño prodigio hace en la infancia cosas de hombres; pero, precisamente cuando pasa la pubertad, es cuando se trasforma en un hombre vulgar, en esa dedicación para la que apuntaba excelentes cualidades en su infancia. No dudo, de que posiblemente haya casos así. Pero esta totalmente demostrado, que el niño que sobresale, llega, por supuesto, si se cultivan esos valores cualitativos innatos a cimas verdaderamente insospechadas. Si nos concretamos al aspecto meramente taurino, hemos de hacer importantes consideraciones – ¡quizá no tantas ¡- respecto a otras especialidades en la que se corre riesgo y peligro de la integridad física, y siempre se ha de contar con esa importante salvedad. Lo cierto es que, a través de los tiempos, los niños toreros brotaron siempre en la historia de la tauromaquia, desde “Machaco” a este “Marco que nos tiene encandilados con su desparpajo, y unas cualidades sobradas respecto a chicos de su edad, han sido chicos como él los que fueron siempre el alma y la cantera inagotable de esta Fiesta, no ha sido la edad freno, para ejercer la profesión y para vestirse de luces a tan temprana edad. Seria innumerable la cantidad de niños que comenzaron jugando al toro, también los que por dinastía y,  encontrando el sabio consejo del padre seguían sus pasos. Nunca comprendí a los padres que trataron de imponer a sus hijos una profesión. Pero, en cambio, se me antoja más duro contrariar al niño que quiere seguir con rigor, y férrea voluntad el destino de su afición. Aunque sea en esta zozobrante carrera de lidiar toros.-
Esta añeja afición con trecientos años de vigencia por más que el protagonista, sólo cuente nueve-. El mocito acompaña el viaje del viento en el natural y no niega en la estampa que ha nacido en Ciudad Rodrigo (Salamanca). Juega al toro en esa misma época que otros niños juegan y se distraen con otras cosas, a este le corre por las venas sangre de novillero feliz. Tomen nota -por si la historia- Y pidamos que en beneficio de la Fiesta emocionante y añeja, cese la prohibición, y aquellos que se sientan “escandalizados”, miren a la mayoría de los seres esparcidos por los cinco continentes artos de muertes sin suerte. Sin esa suerte que el chavea de la foto hace con la misma naturalidad que otros ensayan pegar tres tiros al lucero de alba, o cazar con el móvil…

Lo cierto es que la historia se repite, gracias a Dios.- Obremos con cautela...


            Fermín González.-Salamancartvaldia.es     Blog taurinerías

Monday, April 24, 2017

PALOMO LINARES

AL HILO DE LAS TABLAS
NACIDO EN LINARES (SEBASTIAN PALOMO)

Corría un 20 de Mayo de 1972 y en las Ventas se celebra una corrida triunfal y polémica. El cartel lo
componen Andrés Vázquez, Curro Romero y Sebastián Palomo Linares. Se cortan nueve orejas y un rabo, que la presidencia concede a Palomo Linares tras una gran faena. Los aficionados creen que ha llegado el apocalipsis a la plaza de las Ventas y que la tradición se ha roto. Desde esa fecha no se ha vuelto a conceder ningún rabo en la plaza de Madrid.
Hoy todos os medios de comunicación se hacen eco de la noticia, Palomo ha muerto. El torero de valentía a raudales, no ha podido resistir esa última “cornada”, pegada en el corazón. La familia taurina está de luto, porque este torero con una trayectoria impecable, que recorrió más de una vez las plazas del mundo, que llego en alpargatas desde su pueblo a Madrid, para ganar aquel concurso de la “oportunidad”, y desde aquel momento se erigió en un torero garantía de todos los empresarios de América, España y Francia. Un torero que no rehuía ninguna pelea, con toreros que por entonces, formaban un escalafón con mucho fuste, Palomo no se amilano ante tanto torero consagrado, y lo cierto es que logro estar en un lugar a la altura de los mejores.
Creo que Palomo, será de esos toreros, que no morirá nunca. Un torero, un artista, un hombre que de la nada llego a mandar en el toreo, no puede morir, como tampoco han muerto Ordoñez, Dominguín, Manolete, Belmonte, Joselito o Ortega, por ejemplo, al igual que otro sinfín de nombres del arte y la cultura en todas sus variedades, de los que seguimos aprendiendo, personajes todos ellos que se mantienen vivos, cuya historia ha dejado su patrimonio en pos de generaciones, pasadas, actuales y próximas venideras.
Ahora Palomo Linares, forma parte de esa legión de quien no muere nunca, el orgulloso torero que vivió jugándose la vida, un caso del más puro romanticismo, niño prodigio sin dinastía torera, quedara en el recuerdo del buen aficionado, (también este de Salamanca en cuya plaza de la Glorieta toreo tantas tardes) de aquel que formo parte de la historia en época gloriosa de la fiesta taurina, que como Sebastián Palomo hicieron continuación competencias vivas, emociones fuertes y recuerdos vivos. No seré yo quien entre en otras consideraciones sobre su vida, ni cuestione sus razonamientos, queda expuesto que para esta Fiesta, como es natural y como ocurrió y seguirá ocurriendo con todos los toreros grandes, se ha dicho ya de todo, con mayores o menores precisiones, pero como acontece con los muchos llamados que terminan por ser escasos elegidos, subrayar el clamoroso triunfo personal de esos, donde su recuerdo seguirá creando sueños imborrables de tarde inolvidables que permanecen en la memoria y se agigantan hasta el infinito, para dar al toreo una categoría suprema.
Allí donde vayas, Sebastián Palomo Linares, que te vaya bonito


                Fermín González Salamancartvaldia.es                                blog taurinerias

Thursday, March 16, 2017

LA OTRA PUERTA

AL HILO DE LAS TABLAS


¡LA OTRA PUERTA!

            -“Es muy cierto que: No pocas veces es posible pronunciarse sobre el porvenir de un torero,
hasta que este no haya sufrido su primera cornada más o menos seria, puesto que la misma será el punto de partida de su verdadera carrera-“. También es cierto, que quienes han resistido, quienes han dominado sus miedos, quienes son capaces de olvidar que un día y otro fueron zarandeados, volteados de mala manera campaneados o corneados de más o menos consideración, son aquellos que, tienen asumido, que una tarde cualquiera puede llegar la cornada. Igualmente tiene sello de certeza qué; entre los toreros unos se duelen más que otros, en esos momentos de angustia y sufrimiento. – Claro que, algunos conocemos, que han hecho la carrera sin apenas percances, lo cual ha sido una excepción -. La cornada para un torero, es sin duda la búsqueda del equilibrio, es lo que será el antes y el después de caer herido. La cornada, te para en seco, y te obliga a reflexionar sobre el porqué de lo ocurrido, a recapacitar, a pensar y decidir sobre los errores y desaciertos cometidos, no tan solo esa tarde, sino también en otras en que estuvo a punto de ser cogido. Pero sabe además el torero, que ha elegido una profesión de riesgo, y que la cornada es el tributo del triunfo, es el pago al contado con sangre propia, que siempre se mantiene en el recuerdo, porque en esa esencia de riesgo y emoción se sustenta la fiesta.
            La carne desgarrada de la herida, la zurció él “galeno”, pero el torero mira su traje destrozado, hecho jirones, inservible y se pregunta sobre los avatares y zozobras que ha de pasar antes de nacer a la fama, la gloria y el reconocimiento, incluso cuando esta ya se ha logrado, el paréntesis hospitalario dibuja un mapa de contenida rabia e incertidumbre. ¡Ahora que estaba en mi momento dulce, y estar en todas las ferias!, se lamenta: Está seguro de su curación, de su temple, no sabe cuando le darán el alta, pero ha de estar preparado. No es el gesto tan solo de un joven torero. Es un gesto natural de un torero de casta, y pocos de estos se duelen de sus heridas, de sus insomnios, de los zarpazos de la fiebre. Todos cuando caen heridos en el ruedo hacen el mismo y triste comentario. “Voy a estar sin torear...” El más grave daño es ese, no poder torear en un tiempo. Lo están llevando a la enfermería y su pensamiento ya va dando tumbos, girando alrededor de la amenaza siempre terrible para un torero de casta. ¿Cuánto tiempo estaré sin poder torear?....-


            Fermín González- Salamancartvaldia.es      (blog taurinerías)                                                   

Thursday, February 23, 2017

LENGUAJE EN TAUROMAQUIA

AL HILO DE LAS TABLAS

EL LENGUAJE DE LA TAUROMAQUIA
            Dentro del impresionante caudal, que representa la historia de la tauromaquia. Es sin embargo, por medio de la palabra, lo que más nos acerca al exhaustivo conocimiento. La palabra permite las expresiones, la capacidad de sugerencia, permite el lenguaje de uso cotidiano, de forma que llega incluso, para aquellos que no conocen el mundo de los toros, ni siquiera simpatizan con el.


            Decía el viejo profesor Tierno Galván. “Nada explica mejor la importancia social de la Fiesta, que el conjunto de significaciones que traslada e incorpora al lenguaje”. La palabra se impregna de sentido vital del acontecimiento, y es evidente, que esto ocurre por su historia, su cultura y enorme vigencia social.
            En la prosa taurina, lo tradicional es el uso de metáforas que, a veces han podido parecer originales y extrañas, pero que,  se  han quedado asentadas en nuestra habla cotidiana. Y es corriente, que frases de especifico carácter tauromaco hayan trascendido al habla vulgar. (“Derecho al toro”), no es solo una reivindicación de la afición, es también la más nítida metáfora en el cotidiano lenguaje. Nada como ir derecho al toro, para resolver el apasionante reto de sobrevivir cada día. Y, así podemos ir precisando con mayor o menor gracia y sentido de la oportunidad, las situaciones imaginables que puedan darse en una convivencia, así como en sus distintos roles, masculino o femenino.
            Para referirse a cosas, comentar hechos y para subrayar motivos que nada tienen que ver con los toros, se acude a aquellos “dichos”. Por ejemplo: Cuando decimos de alguien que presta ayuda, suele decirse (“echar un capote”), entendemos perfectamente,  que, es hacer el quite en un momento de apuro o peligro. Lidiar y bregar, son verbos concretamente relacionados con la tauromaquia, pero apreciamos como se emplean en otro tipo de actividades o posiciones de la vida. (“Quedo para el arrastre”), se dice de quien enfermo no levanta cabeza .(“Brindar al sol”) = demagogia o efectismo.(“tiene buena mano izquierda”) = que señala y pondera habilidad, destreza, maestría.(“coger al toro por los cuernos”), (“capear”), (“pinchar en hueso”), (“suerte y al toro”),(“cambiar de tercio”), la cita seria inacabable. Y así sucesivamente podrían citarse muchas frases y expresiones, que han sido trasplantadas, del léxico privativo de los toros, a la vida cotidiana. Saludo, homenaje, nobleza, honor, grandeza, valor, linaje, estirpe, casta, raza, gallardia etcera. Son palabras que forman parte y se mezclan, de ordinario contribuyendo además, a que muchas de ellas, se mantengan con fuerza en nuestro habla habitual.
            Y ella acredita la fuerza y el vigor popular que lo relacionado con la fiesta de los toros, se refleja en la presente utilización de expresiones de específico carácter, para otras comparaciones o citas. Ha de reconocerse que en pureza de lenguaje, se ha manifestado siempre a gran altura, poniendo un celo exquisito, no corriente en otra actividad. Hemos de tener muy en cuenta que la tauromaquia es cultura. Tauromaquia es más que unas cuantas faenas, más que unas cuantas ferias y más que unos cuantos- toreros. La tauromaquia, su argot, su vocabulario, sus formas vivas, sus expresiones, son aun hoy en día parte de nuestro entendimiento. De esta diversidad de expresiones que demuestran un interés en cada una de las épocas por las que trascurre la tauromaquia, todo ha sido recogido y perpetuado, pues a demás de la palabra, podemos acercarnos a la pintura, donde no solo podemos observar el retrato de aquella figura sobresaliente y popular, sino que esta se desarrolla en todas sus facetas, tal y como ocurre con el grabado, hoy con la fotografía, así como en la escultura en todas sus variantes, la forja, la piedra el granito o el bronce. Pero también es muy cierto, que en muchas expresiones artísticas, las exageraciones, frases hechas y términos metafóricos son bien taurinos. (Esa es su riqueza cultural). ¡A QUE SÍ!...
           
            Fermín González.- comentarista- salamancartvaldia. (blog taurinerias)
                                              
                                                                      

                                               

Thursday, January 26, 2017

¡LAGARTO... LAGARTO!

AL HILO DE LAS TABLAS
¡LAGARTO… LAGARTO!
            -Siempre que, se les ha preguntado a los toreros, si tienen miedo a la hora de enfrentarse al toro, es muy raro encontrar alguno a traves de la historia que tajantemente haya negado tal temor-. Esta incognita, no es tan solo patrimonio de los que se visten de luces, pues al igual que en otras profesiones, sobre todo en aquellas, en que haya que enfrentarse al publico, el miedo y el temor están latentes en nuestra vida. Pero sin salir de los limites de la tauromaquia, diremos que:
Unos sienten miedo sobre todo a la incógnita del toro, otros al fracaso, también al publico y hasta de si mismos, el miedo a tener miedo.
A cuantos toreros no habremos visto que han expresado tal miedo, que no ha sido posible ocultarlo, que se han sentido dominados, agarrotados, impotentes de superar y domeñar esa angustia, de sentir una sensación que pudiera parecer irracional y al mismo tiempo tan humana.
Al aficionado le resulta casi un insulto, cuando adivina como un torero cambia de semblante, anda inquieto, desencajado, huye y corre y hasta lo ve temblar. Y sin embargo, es el sentido más agudizado y humano que el torero ha de vencer y, esto en muchas ocasiones escapa al gran público, que no razona sobre el enorme esfuerzo que supone para el hombre vencer la sinrazón y al mismo tiempo darle satisfacción a miles de cabezas y ojos que escrutan si has podido superar el miedo.
Ha sido cosa de todos los tiempos que el aficionado, intentase enterarse sobre el momento que resulta más penoso para los lidiadores. Cada torero ha dado su opinión respecto a ese asunto. Lo que falta saber si efectivamente han sido sinceros.
Algunos han dicho, que las mañanas antes de la corrida; otros el momento del paseíllo, otros, los más, que la salida del toro que les corresponde, sobre todo si es el que abré plaza. Como pueden ustedes ver, un sinfín de respuestas que solapan un tanto los temores y los miedos de los toreros, que como hombres responden a una forma muy reflexiva y humana. Que tengan miedo, aunque no puedan, ni deban expresarlo en la plaza.
 “ Le preguntaron a Cuchares sobre el miedo y respondió. (Pues veréis Uds., en el momento que suenan los clarines, la mayoría de los toreros no saben donde se han atado la faja”).
La superstición es hija de la flaqueza humana, una especie de enfermedad del espíritu. Es tan antigua como el hombre, o quizás tanto como el lenguaje mismo.
Hay personas, que dicen para nada ser supersticiosas, a pesar de creencias arraigadas que difícilmente se sustraen al influjo de estos vestigios. Pero lo cierto es que, todos dudamos un momento, incluso, nos espantamos ante lo desconocido, o bien nos ponemos a la defensiva cuando surgen los momentos angustiosos.
Los toreros como personas, y que además han de luchar y presentarse al juego de lo desconocido, no son ajenas a esta cultura de las flaquezas humanas, al rito litúrgico se le une la preocupación de tener que defender su nombre y su prestigio. Asusta pensar, que un hombre pueda sufrir tan perniciosas influencias, sobre todo si se tiene en cuenta el numero extraordinario de “Gafes” que de forma casual o deliberada, se pueden reunir cualquier tarde en un coso taurino. Así refleja la historia, y puede comprenderse que algunos coletudos a pesar de sus agallas, temblaran ante la posibilidad de un gafe, porque no es chico enemigo ese que, con su fluido maléfico pueda encenizar de golpe la vida y la hacienda de un torero entre los cuernos de un toro. Recurrir a una extraña colección de amuletos, talismanes y estampas con objeto de expulsar malos espíritus, así como otras precauciones en materia de los objetos que circulan alrededor de los matadores, son interpretaciones que para algunos decide la suerte de la tarde
Atribuíamos al gitano particularmente en cosas de toros la preocupación supersticiosa. Su raza prodiga en hechicerías, adivinaciones y artes mágicas, se nos ha presentado siempre como el depositario más firme de las supersticiones, nacidas sobre todo ante el enigma de la muerte y el espantable aparato de las fuerzas naturales desatadas. Sin embargo podemos comprobar que por el hecho de ser gitano no es patrimonio suyo la superstición, y, que todas las razas humanas conservan en los bajos instintos del espíritu estos sentimientos.
En el mundo taurino, y hablando de supersticiones son sobradamente conocidas las famosas espantas” del Gallo o Cagancho, superstición graciosa y gitana por las que se caracterizaron estos famosos toreros, (más de un revistero de la época dijo de ellos) ¡hasta para salir por pies tienen arte! También es cierto que tanto hoy como ayer, se le preguntaba a los toreros si son supersticiosos y estos contestaban con un – no, o,  un  sí, a medias, en cosas banales, sobre el color del traje, el pié al levantarse, o los tópicos del gato negro, la escalera, el día trece, etc., etc. Pero esta claro que la causa de la tragedia se deriva de las malas condiciones del toro, de la ruda presión del público y de la ciega temeridad del torero.
            “Mala pata, dijo Maoliyo el Espartero cuando la berlina cascabelera que le llevaba a la


plaza en la tarde del 27 de Mayo 1894, se cruzo con un entierro”. Y mala pata, se le oyó murmurar cuando salió por toriles el toro "Perdigón" de tan funesta memoria. ¡Presentimiento! ¡Quien sabe!. Espartero decía no ser supersticioso veinte minutos antes.  Claro que- Aquella era otra Fiesta-.
           

            Fermín González Salamancartvaldia                         (blog taurinerias)