Wednesday, September 19, 2018

PAÑUELO NARANJA


AL HILO DE LAS TABLAS

PAÑUELO NARANJA

En los distintos foros taurinos, se generaliza cada vez más la opinión, de que el publico aborda demasiado alegremente el tema del indulto, propiciando con su actitud esta fiebre de “indultitis” y clemencias bovinas que alcanza ya, hasta los festivales -.Y raro es el año taurino en estos últimos tiempos, que no aparece una especie de “Pandemia” por el color naranja -. Podría objetarse que la responsabilidad del indulto no es exclusiva del público, pues, a su petición mayoritaria, debe unirse la del diestro a quien haya correspondido la res, y el visto bueno del ganadero. Pero no seamos ingenuos; ni el torero, con su negativa, va a predisponer  en su contra al dueño del toro, ni va a tirar piedras contra su propio tejado dejando escapar la posibilidad de que un indulto confiera a su éxito una mayor repercusión propagandística; aunque bien puede ocurrir, que tal perdón sea en una plaza de escaso peso, y la meritoria o excelsa faena del diestro, se vea desplazada a segundo termino, dando el protagonismo a un toro, que posiblemente no reuniera todas esas características importantes que bien señala el reglamento como excepcionales. El fenómeno debería ser escrupulosamente exigido por el Sr. presidente que se instala en el palco, al cual se le supone, tanto a él como a sus asesores el suficiente conocimiento tanto de la materia taurina como de lo reglamentado. Pero, se da la circunstancia que, muchos palcos donde se alojan las autoridades competentes, o, no, este se encuentra “vacío” de entendederas, de criterio, de conocimiento y de responsabilidad. Y con esta toma de decisiones, de sospechoso tufillo verbeneo se empobrece tan egregio galardón, y al mismo tiempo se pone en solfa a la Fiesta. En cuanto al ganadero, aunque sepa que el animal no reúne condiciones para engrosar su lista de sementales, tampoco le va a hacer ascos a un premio que, siempre redundara en el prestigio de la ganadería. No nos engañemos; en cuanto el publico lo pida mayoritariamente, torero y ganadero se sumaran a la petición, aunque luego ocurra como no en pocas ocasiones; que tras indultar un toro, el matador de turno se acerca a la barrera, le felicita al ganadero, y le añade…¡no se le ocurra echarlo a las vacas!.
         También es de justicia resaltar, la presión que ejercen muchos públicos sobre el palco presidencial, esta llega a ser terrible, y comprendo que algún presidente se vea obligado a lucir el pañuelo naranja aunque solo sea por evitar un altercado de orden público. “A excepción de un puñado de aficionados”, el publico que acude hoy a los toros adolece en grado sumo de desconocimiento del toro y de la lidia”, - no digamos del reglamento -. Y esto unido a una buena dosis esnobismo, esta propiciando un verdadero abuso en la concesión de indultos. El indulto de un  toro constituye un hecho cuya trascendencia excede con creces el simple episodio de euforia que el público pueda vivir en la plaza. Los espectadores deberían tomar conciencia de ello y reservar su petición para aquellos ejemplares, que tengan un excepcional comportamiento que los haga merecedores de tan insólito premio. Si por el contrario, continuamos trivializando con el tema dejándonos llevar por la alegría naranja, no conseguiremos otra cosa que convertir  en ordinaria materia de consumo lo que en esencia, debe constituir el extraordinario reconocimiento de la afición a una excepcional demostración de casta y bravura, y esto es algo que ni abunda en el progreso de la Fiesta, ni a la larga será beneficioso para nadie.-


            Fermín González.- Salamancartvaldia.es

Monday, September 10, 2018

LA GLORIETA 125 AÑOS DESPUES



AL HILO DE LA TABLAS

REMEMBRANZAS DE LA GLORIETA 125 AÑOS DESPUES
                        Pinceladas a su leyenda, a su historia, a su cultura y a sus personajes

            Si, las señas de identidad de Salamanca son sin duda alguna, la piedra dorada que lucen sus monumentos, así como el prestigio de su Universidad etcétera. No es menos cierto, que la encina y el toro que figuran en el escudo de la ciudad, significan nuestro modo de ser, nuestro carácter, nuestra historia y nuestra personalidad. Como complemento a ese reconocimiento fuera de nuestras fronteras, se incorporo hace ahora 125 años de existencia, esta plaza de toros de la Glorieta. Que tiene, si ustedes quieren más proximidad, por cuanto fue diseñada, pagada y construida por hombres, en su mayoría de esta misma ciudad, y, además, en un tiempo extraordinario, de poco más de un año, cuando (creo suponer bien), se trabajaba a “pico y pala”, no habían aparecido aún la maquinaria que hoy podemos contemplar, en cualquier obra por modesta que sea.
Antes de esta Glorieta Salamanca dispuso para las corridas de toros, de otras plazas, una situada por debajo del Campo San Francisco. Una construcción que se inició el 1 de octubre de 1839 y que es inaugurada en las ferias de septiembre del año siguiente. Su construcción es de piedra y madera, adoleciendo desde un principio de falta de seguridad. Las últimas corridas en ella celebradas datan de la Feria de 1861. Se completa el desmantelamiento en 1867, cuando lleva tres años funcionando. La siguiente plaza construida en la Puerta Zamora, (Avenida Mirat) añadiremos que el solar de la plaza del Campo San Francisco, mantuvo sus escombros hasta que los terrenos fueron donados a las Adoratrices. Estos cosos, junto a la Plaza Mayor, esta de modo circunstancial, han sido plazas que demuestran, que el toro forma un eslabón bien engarzado del patrimonio cultural de esta ciudad.
Son los primeros días de octubre de 1891. En las tertulias del café Suizo siguen comentándose las ferias recientes, entonces las corridas de toros eran el alma de las ferias y la plaza de Ramón Solís, tras 25 años de existencia resulta insuficiente con 7,100 localidades. En el corrillo que forman los comerciantes, industriales, ganaderos de más fuste de la ciudad, alguien lanza la pregunta “¿Y por qué no construimos nosotros una plaza nueva? Diez minutos después de echa publica la idea, ya se cuenta con dinero en efectivo, 27,000 duros de inicio, por lo que se nombra una gestora presidida por Fernando Iscar. Y tan rápido se trabaja, que el 4 de febrero de 1892, se firma la escritura de compra de los terrenos y pocos días después, aprobados los proyectos y planos encomendados a Canals, González Domingo y Carmona,- y como señalo al principio- en un año la Glorieta está en pie, la suma  ascendió a 452,193 mil pesetas, aportadas por 213 familias salmantinas por eso la plaza se llamaba – plaza de las doscientas familias-.
Entre las cabezas de esas doscientas familias no hay que buscar rostros de gente llegada de la Universidad, aunque hubiera bastantes universitarios; ni al Cabildo catedralicio, ni parroquias, ni al clero y órdenes religiosas. Queda claro que ahí están los hombres que viven del comercio, de la pequeña industria, de lo artesanal, porque en aquellas calendas, las corridas de toros, no es que fuera su pasión, sino su medio para mejorar los ingresos económicos. Los nombres y apellidos de este condominio accionistas de la Glorieta, aún tienen eco en Salamanca, son sucesores de aquellos que formaron parte de la historia de esta plaza. ¿Qué cómo ha pasado a ser propiedad de la los Chopera? ¿Es algo que muchos me preguntan, y que servidor ignora? ¿Qué debería formar parte del patrimonio de la ciudad, está fuera de toda duda?
Pues bien: ya desde su inauguración, esta plaza tuvo su –aquel – para la historia, y daba el paso  para la anécdota tal como les cuento a continuación..... Para inaugurar la actual plaza de Salamanca fueron anunciadas tres corridas de toros, que habría de celebrase los días 11 –12 – 13 de septiembre del año 1893 con los diestros Mazzantini y Guerrita – mano a mano – los tres días y reses de Lamamié de Clairac de Manuel Bañuelos y del duque de Veragua respectivamente.
Pero herido Guerrita en Murcia el día 7 de aquel mismo mes, y, amparado en el derecho que entonces se arrogaban los matadores de primera fila, designo para que le sustituyesen, a su primo Rafael Bejarano “Torerito”, y a  Antonio Arana “Jarana”, aquel en las dos primeras corridas y a este en la tercera. Decir que la corrida inaugural presenta un lleno hasta la bandera, y el primer toro que se lidio en esta plaza llevaba por nombre “Ranchero” negro listón, pero fue el cuarto de la tarde de nombre “Corchete” al que se le corto la primera oreja en la Glorieta a manos de “Torerito” por el contrario Mazzantini fue abroncado, y el señor Francisco Giron Severini alcalde de la ciudad lo llamo al palco para reprender su actitud, por este hecho el diestro no volvió a esta plaza hasta el año 1902. No termino bien la feria. Y, el 13 de septiembre, con los mismos toreros más “Jarana” y, cuando el quinto toro de la tarde venia realizando una notable pelea en varas, al presidente Sr. Severini se le antojo ordenar que tocaran a banderillas.
Protestó él público y empezaron a caer al ruedo algunos “proyectiles” mientras pareaban Antonio Guerra y “Mojino”, protestas que arreciaron al empuñar “Torerito” espada y muleta; en vista de tales “razones”, subió dicho diestro al palco presidencial para advertir al alcalde las dificultades que se oponían al cumplimiento de su deber, y en aquel preciso momento se persono en dicho palco  el gobernador civil de la provincia, el cual hizo que el Sr. Girón Severini abandonara su asiento para ocuparse él, de presidir el festejo hasta el final, a cuyo efecto empezó por revocar lo ordenado anteriormente por el presidente depuesto, e hizo salir de nuevo a los picadores, para que pusieran al toro una vara más.
            ¿Habrá que decir que los espectadores tributaron una ovación al gobernador? Lo que no sabemos, es si el alcalde presenta la dimisión de su cargo o tomo a broma lo ocurrido. Lo que sí se sabe, es que nunca se registro un caso igual en plaza alguna. Por cierto aquella tarde llovió a modo. Con este caso, se estrenaba la plaza.
            Como ven, hay en esta plaza de la Glorieta diversos hitos que señalan las épocas de la misma. Al mismo tiempo hay en el desarrollo de su protagonismo en la Fiesta un enorme caudal anecdótico y de episodios más o menos trascendentales, que han contribuido en formar un ambiente determinado. Es, en esos sucesos y casos ocurridos, el caudal al que frecuentemente recurrimos para publicar artículos como el que me ocupa hoy. No me atrevo a pronosticar, que otros tiempos taurinos, sean mejores o peores, - sino, que son otros -. Lo que sí puedo afirmar, es que, hace muchos años y desde que la Mariseca se hacia presente en lo alto del Ayuntamiento y aparecían publicados los carteles de feria y toros, en Salamanca comenzaba a vivirse un desasosiego en sus gentes, incluso, se observaba que sus estados de animo, eran  más desenfadados, optimistas y graciosos. ¡Aquella Salamanca en ferias, donde era imposible sustraerse del ambiente de un día de toros, donde todo el mundo se enteraba y terminaba por ir a la plaza! En sus aledaños, había tanta gente fuera como dentro, ¡iban a ver cuánto fuera posible, el oír  vibrar los -olés –, o el grito trágico de la cogida, o, simplemente ver pasar el coche de toreros y cuadrillas!
            Era aquel transitar de la Plaza Mayor a La Glorieta “(a la plaza, eh a la plaza...)”, autobuses destartalados llegaban de los pueblos cercanos, tan abarrotados que, hasta su portaequipajes era ocupado por los mozos. Aquella estampa de Torres Villarroel en tarde de toros, donde en la conversación de caminata, no se hablaba más que de la corrida, a veces conservando el hervor del entusiasmo y comentando fervoroso y apasionado, lances, incidentes, faenas de los diestros, ritmos de la lidia, juego de los toros... En otras ocasiones, la frialdad, el hastío, el cansancio y  el silencio de la muchedumbre, era todo un curso de desencanto. Los que esperaban el desfile de público, notaban por las medias palabras, en los gestos y ademanes cual había sido el resultado de la tarde taurina. Siempre habrá cosas que se mantengan, que puedan ser las mismas o mejores, ¡Pero aquellas tardes de toros, se han borrado por completo y para siempre, y los que conocimos esos tiempos lo hemos de sentir!
            Dicen, que las añoranzas encierran tristeza; pienso, sin embargo, que añorar es rendir tributo al recuerdo de las cosas agradables, que de uno se han ido alejando, y, que tal añoranza del pasado tiene para muchos, un especial sentido espiritual. Después de estos apuntes, la Glorieta vera de nuevo el acontecer de una nueva feria y a buen seguro que, un nuevo episodio pasara a formar parte de su historia.


                        Fermín González Salamancartvaldia.es         blog taurinerías
                       

Wednesday, August 01, 2018

NOVILLEROS- AVENTURA O GLORIA


AL HILO DE LAS TABLAS
                                                                                                                                                                             
NOVILLEROS- AVENTURA O   GLORIA
Abierta, queda  la veda para el escalafón novilleril en este año taurino del 2018 donde, si no son todos los festejos que se desearían, muchas han sido las novilladas programadas, y no pocos los certámenes que se han esparcido por toda la piel de toro, dando con ello oportunidades para el segundo escalón de los toreros. A las ferias y plazas, se une también está de Salamanca que fue escenario estos últimos jueves veraniegos de ese ramillete de toreros en edad juvenil, que son a la postre el caladero por el que debe apostar la fiesta. Hemos tenido en la Glorieta novilleros avanzados de las escuelas, y ya se anuncia en el cartel de ferias, las novilladas finales de las jóvenes promesas llegados de todos los puntos y desde las escuelas, que de forma federada instruyen a aquellos que han de tomar el relevo de las figuras más relevantes del escalafón, son la apuesta por parte de esta empresa, y de muchos otros que han puesto su desinteresado esfuerzo para dar con ello el máximo realce y seriedad a estos eventos. Y aunque gratuitamente la entrada, lo cierto es que el público salmantino ha respondido, masivamente a esta llamada, y que sin duda si se sabe gestionar, será un acicate, un revulsivo para el abono de la feria próxima.
 Los aspirantes buscan las oportunidades, para competir ilusionadamente buscando una mejor posición y reconocimiento.- Aunque la idea no es nueva-; con buen acierto y criterio se  hace eco, después de la insistencia de hace muchos años, de tener en cuenta, por donde empieza la Fiesta, y donde se comienza a valorar y atisbar desde el atalaya de los tendidos las posibilidades reales de la carrera de los mozos novilleros.
Si les preguntáramos por qué quieren ser toreros, la mayoría no nos daría una respuesta convincente… Un medio de vida que se cree fácil de lograr, un éxito económico y social de amigos o conocidos, una influencia familiar y otro sinfín de respuestas, donde existe la lamentable idea de que la “gloria” se abre paso con facilidad; solo excepcionalmente podemos encontrar a quien se presente desprovisto de estos objetivos, materiales y elija la vocación como condición indispensable. Porque el ser torero exige una gran vocación decidida, condiciones personales, adecuadas, afición, sacrificio constante, renovación ininterrumpida y formación ética. Pensar que esto se logra con un puñado de tientas o capeas es un error. Así pues aun teniendo valía y vocación determinante. El aspirante a torero debe tener asegurada una preparación intelectual,  física y técnica, una determinada capacidad de observación, de razonamiento lógico y de intuición espontanea, para que esta actividad dé el rumbo más adecuado a su personalidad, orientándose en el sentido de una creciente conciencia de responsabilidad.
Hay una ansiedad de triunfo que, a veces se frustra porque no hallo su cauce adecuado o porque la vida fue adversa a la ambición. Pero, en ocasiones la vocación elegida, va felizmente por el cauce propicio y desemboca en la cima de la fama con una admirable sencillez aparente. Todos hemos oído decir, en actividades diversas que el afán es de quien se considera fuerte para la lucha y el éxito, la frase "yo me empeñado en ser triunfador y he de conseguirlo", es la máxima que, no pocos de los que ayer y hoy  (hablando de toros se aferran a ella).
 Pero ¡ay! que en muchas ocasiones el propósito aguerrido no alcanza así como así gracia de realidad, y es frecuente su derrota y, larga por consecuencia la teoría del dolor,  el desencanto, la frustración o la incomodidad de quienes quisieron ser triunfadores y fueron fracasados. Más puede que dicho revés fue por equivocación en elegir el camino, y quién sabe si el aplauso que no sonó para el esfuerzo de un artista o de un torero hubiese sido triunfo rotundo en cualquier otra faceta de la vida.
  Por eso, en el querer ser famoso, rico, reconocido, no basta la decisión de serlo sino aceptar con la vocación exacta y el cultivar ésta con ilusión, con perseverancia y con entusiasmo. En el deseo legitimo del joven por querer ser importante, subyace muchas veces el error de ser a toda costa torero, sin llegar a hacer incursiones en otras actividades, aunque solo sea para cercionarse de que ha elegido exactamente la suya; y con el mismo ardor, con el que comenzó de chiquillo a ejercitarse en las suertes del toreo, pueda estar preparado para aquel otro arte, carrera u oficio en el que pueda cosechar mayores posibilidades de triunfo.

                Fermín González salamancartvaldia.es              blog taurinerías

Tuesday, May 29, 2018

EL PETO NOVENTA AÑOS DESPUES


AL HILO DE LAS TABLAS
EL PETO, NOVENTA AÑOS DESPUES
El peto apareció en 1.928 bajo la dictadura de Primo de Rivera, las revueltas y nerviosas aguas que corrían por España, no fueron obstáculo para inventarse el modo de socorrer a tanto caballo destripado en las plazas.
Historia:
En uno de los largos viajes en tren que por los años veinte hacían los toreros, para trasladarse a las plazas, viajaba el matador Marcial Lalanda, (1.903 1.990) al cual se le acercó un oficial del ejército, para pedirle que lo acompañara, recorren dos coches de primera, y al llegar al primer coche cama se detiene.
-¿Quiere hacer el favor de pasar?
En el diván está vestido de paisano, el general Primo de Rivera, que ojea la prensa de la noche.
Marcial le conocía de alguna tienta y de haber presidido alguna corrida. Estuvieron hablando, e interesándose por la Fiesta, los proyectos, y lo ocurrido durante la temporada. “Todo tendrá buen arreglo” afirmo el general. Y efectivamente así fue, pues el pleito con los subalternos, la suspensión del juego, la imposición de los petos y la nueva modalidad de la suerte de varas, que consistía.-En que los picadores permanecieran dentro hasta que el toro estuviera fijado, tal y como viene hoy sucediéndose.


Como consecuencia de las cogidas mortales, que van siendo cada vez más frecuentes en los ruedos, se reúne una comisión en la Dirección General de Seguridad. Y se estudió la forma de reducir el riesgo a que eran sometidos los caballos en las corridas de toros. Iba a imponerse el peto, que transformaría la fiesta de los toros.
Casi dos años después, el 7 de febrero de 1928, de aquel primer impulso del absolutista Primo de Rivera, se dictó la Real Orden número 127, sobre la protección  de los caballos en la corrida de toros, la cual, dispuso que: “A contar del día 8 de abril, y con carácter provisional y hasta el año 1929, será obligatorio el uso de los petos defensivos de los caballos en las plazas consideradas de primera categoría”; es decir, las de Madrid, Sevilla, Valencia, San Sebastián, Bilbao, Zaragoza y Barcelona.
En un principio, el resto de las plazas el uso de los petos era potestativo, a juicio de la autoridad gubernativa; sin embargo a partir del día 13 de junio de este mismo año, se hizo extensivo y obligatorio a todas las plazas de España.
El día 8 de abril de 1928, en la plaza de toros de Madrid, en la corrida de Pascua de Resurrección, se usaron ya, con carácter obligatorio y definitivo, los petos protectores de los caballos.
La fiesta en principio no perdió nada con el peto y se entiende que sin él, hoy no sería posible dar corridas de toros. Pero del genial invento para salvar la vida del caballo, al maxipeto puesto de moda, donde el picador deja al toro que se estrelle contra la muralla de la tarde, convirtiendo la gallardía, belleza y emoción de la suerte de varas en un concurso de linchamiento y con ello hacer desaparecer al toro (o más bien lo que queda hoy del toro). En cuanto hay alguna ocasión, por mínima que sea, de presenciar la lucha de un verdadero toro, asistiremos, - salvo honrosas ocasiones, que las hay- al abuso, haciendo daño escondiéndose tras el parapeto. Porque parapeto es para el picador y no peto para el caballo.
No es culpa de estos subalternos, muchos de ellos extraordinarios toreros, tienen mucha culpa (quiero decir toda) los toreros dedicados a morder el capote y hacer ostentosas señales con el brazo, pero sin sacar al toro, dejando que su subordinado lo abra en canal. Verdad es; que está “maniobra”, ante el toro que hoy sale por toriles, ha venido a menos.
El peto debe valer para otra cosa que no sea aniquilar, desintegrar y quebrar a los animales y en definitiva hundir ya, de forma irreversible la suerte de varas. A la evolución que ha venido operando en la fiesta de los toros, hay que decir que el espectador se desentiende de cuanto meritorio o deleznable se realiza durante el primer tercio, para esperar impaciente la faena de muleta. Solo asomar las orejas de los caballos por el portón y comenzar la indignación en los tendidos, es todo uno.
Notemos que el peto fue, en sus primeros años, una defensa que respondía a su significación de armadura para el pecho. Después el peto ganó en extensión y cubrió la parte trasera del caballo, y durante décadas de los cuarenta y los cincuenta, fue modificando antirreglamentariamente. Cada aumento de tamaño de la defensa de la cabalgadura trajo consigo una mayor impunidad para la acción del picador. El crecimiento del peto ha significado progresivamente la reducción del arte del varilarguero.
A partir de esta modificación, la fiesta de los toros no volvió a ser igual. La orden, dictada por el general Primo de Rivera, marcó un antes y un después en la historia del toreo. Pero hemos de subrayar que, salvados los abusos, y volviendo a sus cauces lógicos, evidentemente la fiesta se fue humanizando.
               
                Fermín González salamancartvaldia.es    blog taurinerías

               


Tuesday, May 01, 2018

SE ABREN LAS VENTAS


AL HILO DE LAS TABLAS
PLAZA DE LAS VENTAS

            Es evidente que la plaza de las Ventas pesa lo suyo. Y también es cierto que impone lo suyo, más aun si esta a rebosar; sobre todo para los novilleros, y también para no pocos de los matadores, que tienen la confianza que Madrid, sea la catapulta que necesitan para entrar en las ferias y sea el reconocimiento de su carrera, son evidentemente toreros que no figuran en los puestos de privilegio del escalafón, para estos, en los puestos de cabeza, también tiene su aquel triunfar ante el publico venteño, pero si no lo logran, será tan solo un resbalón, que podrán recuperar puesto que están anunciados en todas las ferias de postin. El caso es que; los unos y los otros, nada más verse anunciados en los carteles, se preparan y se concentran a conciencia, para ver si “pasa algo”.
Por ello en la primera plaza del mundo, donde la tauromaquia tiene su (Santo y Seña), es por antonomasia, la feria más esperada en el concierto taurino, en el mes de Mayo y parte de Junio todo el toreo se concentra en las Ventas, a ella llegan gentes de todas las partes del mundo, expectantes de cuando aparecen sus carteles.- Se viene sucediendo cada año-, que no son pocos los que suspiran por la reaparición de José Tomas, pero este parece ser que no quiere duelos, ni competencias en esta plaza. Si tendremos a Ponce incombustible en una tarde. El envite fuerte, lo van a poner, un Juli, orgulloso y enrazado, Manzanares en el momento dulce de su carrera, más el aval de Talavante y Perera con la sabrosa  incógnita de  Roca Rey, y  añadiremos un poco de lustre con Castella y Ferrera, a falta de descubrir, cual es el torero con el que nadie contaba, y sin embargo, sale disparado de la feria, tal como no pocas veces ocurrió. Otro rosario de toreros se asoma a este Isidro, buscando ese aldabonazo, que les ponga en situación de pedir sitio en muchas otras ferias. En cuanto a  ganado, para Madrid siempre se espera lo mejor, creo que todos los ganaderos desean sin género de dudas triunfar en esta plaza, es un plus que también da cache y repercusión en todo el orbe taurino, por lo tanto se espera, casta, bravura, codicia, trapío e integridad, y no como lo fue algún año,- todo un lamento- donde salieron toros de imponente fachada y aguada casta, que nos hicieron pasar tardes espesas, vomitivas, de ensayo general para los “abrebocas”, tardes de puro fiasco, donde todos esperábamos ver que toro iba a embestir, poniéndolo en suerte como mandaban los cánones, y digo mandaban porque en estos momentos estos apenas existen.
 ¡”Dios mío”! hasta en esta plaza ya vale casi todo, se aplauden y se valoran cosas, mas propias de las “Charlotadas”. Cuanto despropósito, “¿Dónde está el publico, el aficionado, el abonado de rigor y exigencia de esta plaza? ¿Aquel que no dejaba pasar a los toreadores de público, ni al toro inválido e impresentable? ¿Aquel que exigía la revalida a las figuras, su justificación y su puesto en el escalafón?- ¿aquel que se ponía en pie, ante una suerte brava y torera?- Uno suspira por estas cosas, por ver la corrida en todos sus detalles, en todas sus suertes, porque al menos esta plaza nos descubra de nuevo, la variedad de formas, de estilos,  personalidad  y competencias en los de coleta, aunque sea con el fin de hacer ver a los públicos de hoy, que existieron. ¡Fíjense ustedes, si esto se reclama en Madrid; que será  en provincias!-. Pues a pesar de todo ello, el gentío acudirá animado a la plaza, aunque aquellos llenos lo serán en puntuales carteles, tal como ocurre en casi todas las plazas. ¡Pero esas son las cosas de Madrid! Aparecerán cornudos que pondrán en jaque el futuro de la fiesta, pero a más de un coleta, le saldrá el astado de su vida, el animal que sueñan los toreros cada noche, y se le ira sin torear. No es que se abstengan de pegarle pases. Por el contrario muchos los molerán a trapazos por uno y otro pitón – la intemerata... Ahora bien torear, eso nunca. Cualquier cosa menos torear a, aquellos animales que se ofrecen con bravura y con excepcional nobleza, y claro, gran parte del publico, que en otros momentos se lo hubiera tomado como ofensa personal y llegar a enervarse,- pues nada- hoy le mete las orejas en el esporton, y se queda tan oreado- Es lamentable. Pero así, son ahora las cosas de Madrid.-

            Fermín González  Salamancartvaldia.es       blog taurinerias

Monday, March 19, 2018

EL TORO INTEGRO Y EL ARTE DE APLAUDIR


AL HILO DE LAS TABLAS
EL TORO INTEGRO Y EL ARTE DE APLAUDIR
Hay, un  punto de vista que siempre hemos venido manteniendo muchos de los que nos ocupamos de la fiesta de los toros, unidos tambien a buena parte de la afición y medios de comunicación en los últimos años. Todos, seguimos manteniendo la certeza de que si la afición  se pusiera en su sitio y, esta  exigiese la presencia del toro-toro, todo lo que huele a trampa, a falsificación, a manipulación caerá por los suelos. Defendemos firmemente que, frente a la verdad del toro no cabe sino la verdad del toreo. Y al borde de ambas verdades se erguiría la emoción en la que se basa y por la que sobrevive la fiesta brava.
            Tenemos multitud de ejemplos. Cuando el bravo está en la arena, y la plaza es importante, todos los espadas cada cual en su medida de valor, arte y sentir, son capaces de levantar un monumento al toreo. Sin embargo, hartos estamos de que esto deja de producirse cada día más, y son contadas ocasiones, que asoma por toriles el toro enterizo, poderoso y veloz en el envite. Adoleciendo por tanto de los intensos momentos que pueda producir el espada ante su oponente. Y con ello hacer llegar al tendido, la vivración y entusiasmo necesario, con el fin de que el aburrimiento, el cansancio y el bostezo, no se apoderen de la concurrencia. Necesitamos el toro. Y la que debe exigirlo e imponerla, es la afición con el amparo y seriedad de la  autoridad, aunque moleste a empresarios, toreros y apoderados; es también deber de peñas, agrupaciones taurinas y aficionados todos, defender las esencias de la fiesta, oponerse a que se desvirtúe, impedir que la desbarranquen, con desorbitados afanes mercantilistas que se antepongan a la autenticidad de ella.
Lógico es, que quien paga y por lo tanto mantiene a empresarios, apoderados, toreros y otros, lo hagan con la certeza de que no serán defraudados. La corrida podrá ser buena o mala. Eso es harina de otro costal. Pero lo que deberá ser es corrida de toros, de toros con la edad, con su peso, su casta, su cabeza intacta y fuerza en las manos. Será bravo o manso, eso es imprevisible, pero será toro, que es de lo que se trata. Claro que; todo esto es un candoroso optimismo, y la cosa ha cambiado tanto, en cuanto a publico, critica, y autoridad, que el nivel de exigencia, está de “capa caída”.
Hay cosas, que uno no acierta a comprender cuando te sientas en el tendido de una plaza de toros. Y quiero referirme a aquellos que se sienten aficionados, los cuales tienen el irrefrenable deseo de aplaudirlo todo.
Ocurre en la mayoría de las tardes, que se da una exhibición del toreo más vulgar que se
pueda concebir, que las suertes correspondientes a la lidia haya sido una lección de despropósitos, y la estocada final un lamento de ejecución y colocación, para que los aplaudidores se pronuncien con inusitada cantidad de vítores. Ante lección tan impresentable. Cuando esto ocurre en plazas de pueblos, - pues eso -, uno se sonroja o mira hacia otro lado; cuando ocurre en plazas de las llamadas importantes, uno se muere de vergüenza. Ni que decir, que cada una de estas peripecias de aplaudidores y voceros, personajes singulares dentro de los ruedos, -no se dan cuenta-, pero hacen el más espantoso de los ridículos. Los primeros comienzan a aplaudir desde que salen las cuadrillas, y no paran hasta marcharse, tanto si salen a hombros, o cabizbajos por la aciaga tarde. En cuanto al vocero, este se hace oír en toda la plaza, pero además no cesa de hablar toda la tarde, exponiendo no solo sus juicios y opiniones, sino hasta sus sensaciones más intimas. Tienen a bien suplantar con su jolgorio, el hastío y la desgana del desdichado espectáculo, cuando este se manifiesta con aire triste de mala y sosa capea “pueblerina”. Y, desde ese punto, todos deberíamos integrarnos a estos.
            No piensen que estoy en contra de aplausos, ovaciones, vítores y voz sonora ¡no!.. Solo pienso que esto debe producirse cuando llegue el estimulo, la emoción y, la razón de ser, al igual que debe hacerse con la protesta – con motivos -¡Claro que cada cual tiene los suyos!.- ¡A que sí!

            Fermín González  salamancartvaldia.es        blog taurinerías

Tuesday, December 26, 2017

DESCABELLAR EL AÑO

AL HILO DE LAS TABLAS

 

DESCABELLAR EL AÑO

            Este articulo que, puede usted leer, si a bien lo tiene; es el último de este año 2017. Con él apuntillamos también el año taurino al menos aquí en la Iberia, pues en las templadas tierras americanas seguirán el curso de sus ferias. Se baja pues, el telón de un año de tristes y luctuosos acontecimientos de todos conocidos, donde también la barbarie, y la calamidad del mundo en que vivimos, no dejan de sorprendernos cada día. En cuanto al balance de lo acontecido en lo puramente taurino, a buen seguro que todos hemos tomado nota de cómo se encuentra el panorama de los toros. Lo cierto es que ha sido una temporada que bien pudiera ser para la reflexión. Una más, en la que la Fiesta trata de recuperarse, de los aldabonazos sufridos, nos consta que se está poniendo en ello, esfuerzo, y algunas ideas de cierta consideración, sin embargo, la cosa no termina de “despegar”. Habrá que seguir apostando, sobre todo por el toro, pienso sinceramente que cuando el toro vuelva y las plazas recobren la emoción, el aficionado seguirá.
Ahora nos disponemos todos a esperar que el próximo 2018 salga boyante y noble como el mejor de los toros. Las cuentas del que hoy echamos patas arriba ya están hechas con los clásicos resúmenes, estadísticas y clasificaciones, tan útiles para pasar el rato y tan inútiles para sacar consecuencias aleccionadoras. Todo pasó, y no parece que fue ayer, sino anteayer o más lejos aún.
Nos llega un tiempo entre copas de cava y mazapán, mientras abren el toril, salta a la arena este año próximo ¿Cómo será? Por lo pronto, hay que recibirlo con optimismo, con esperanza, con deseos de felicidad, porque el desencanto, la amargura y los males, llegan solos, sin que nadie los llame. Mientras sale el toro, en estos días que los toreros no pasan miedo, donde todavía sus trajes de luces descansan alineados en sus perchas y aun no han cobrado vida... Pronto, sin que apenas nos demos cuenta, lucirán sus destellos en las plazas, inundadas de sol y de gritos. Y la fiesta de los toros seguirá, aunque es bien sabido, se palpa en el ambiente cierta desgana, con una afición muy castigada y exceptica ante los enemigos que de nuevo cuño van surgiendo. Esperemos que no continúen apareciendo más incertidumbres y sobresaltos y que unos y otros, los que más intereses tengan,  hagan lo imposible por levantar el ánimo caído que hoy impera en el aficionado. Ocurrirá en cuanto la fiesta recobre de nuevo, la emoción, la prestancia y sus cauces logicos. Confiemos en ello – mientras – suerte, a todos.-
                                              

            Fermín González        salamancartvaldia.es             blog taurinerías