Friday, June 21, 2019

LAS VENTAS MUCHO VIENTO Y DEMASIADO HULE



AL HILO DE LAS TABLAS
EN LAS VENTAS- ¡MUCHO VIENTO Y MUCHO HULE!
           
El toro, es el único que puede convertir un hecho banal en dramático: la iniciativa del hombre tiende a incrementar su intensidad, lo cual tiene su explicación. Se expone cuando se torea, y aún más en momentos cruciales; tal y como ocurrió con Paco Ureña en Madrid, en este recién terminado San Isidro.
            El torero tenia razones sobradas en dicha feria, para no suplantar con temeridad, el valor consciente y el saber. Más todavía; el torero tenía que decirle a Madrid y a su afición Venteña que, es “alguien” en esto, que quería su confianza y su reconocimiento. Y esto fueron argumentos sobrados, para que, ese riesgo tantas veces calculado en muchas otras plazas, en ese momento puntual, el cálculo quedara al margen, para adentrarse en el gesto, el rigor del combate, en la tensión, en regular a voluntad el paso del tiempo y en definitiva emocionar. Paco Ureña, también Roca Rey, Perera, Urdiales,  Miranda, Ferrera Y algunos más  lo sabían, y sabían también, que, con tal disposición no se les iba a escapar el triunfo, como tampoco se le escapa al buen aficionado que se encuentra entre el público, aquel   que no se deja burlar por otras demostraciones que, no fueran expresar el arte, la gallardía y el dominio de sí mismo. Los toreros, aunque para muchos pueda parecer lo contrario son listos, saben que Madrid “duele”, es difícil, caprichoso, variable, exigente e intransigente y distinto muchas tardes. Por eso el triunfo, que todos quieren – para unas u otras razones – está allí -. Y es en esa entrega y disposición donde puede aparecer la cornada imprevisible; es el tributo, el pago al contado con sangre propia. La cornada más o menos grave, es de nuevo el punto de partida de la verdadera carrera. Y cuando se van recobrando las fuerzas y cicatrizan las carnes desgajadas, el torero medita sobre las causas de la cornada. Y de nuevo en la plaza, él publico comprobara cuanto le ha dolido anímicamente y, si el valor no se le fue por el agujero de la herida. Román, G. Caballero, Adame, Ritter, Leal, Escribano, Aguado y el buen subalterno “Pirri” han podido comprobar este sentimiento.
 Servidor, que ya está curtido, y por ende ha visto sin fin de “Isidradas” ha podido comprobar en la que recién ha terminado, que ha sido una feria, con mucha entrega, donde en cada cartel se jugaba una base importante de la temporada, cuando no de la carrera, y en la que hemos descubierto cosas importantes, y comprobado también el estado de algunas ganaderías, en franca decadencia.
Y si hacemos un breve balance hemos de decir que… Ha sido de “mucho hule”… Y mucho viento.
Si recapitulamos sobre la trilogía – parar, templar y mandar -... Por el temple, se manda; por el mando, es posible no moverse. Si somos capaces de observar esto,  veremos cómo surge sencilla y fluidamente el quehacer del torero, que realiza un toreo en perfecta concordancia, con la característica esencial de tener delante a un toro bravo – claro esta -. Luego eso – y nada más que eso, es lo único que se puede llamar toreo, que se nos revela desde aquella época de oro.
Hay unas normas toreras, que por el contrario – no son planchas de grabar el mismo dibujo – sino brújulas orientadoras de muchos caminos, de muchas líneas – unidas en la variedad – por donde el toreo debe discurrir. El toreo, es sencillamente toreo, a secas. Ante el toro en edad, trapío y los otros atributos del toro de lidia. Ellos los toros, son los que ponen y quitan etiquetas. Y, esta sin ir más lejos, es la lección que podemos extraer del gesto de esos toreros, que se han entregado, que ha primado la verdad del toreo, que han sabido asumir la responsabilidad, libremente contraída, y hasta en algunos pasajes, se ha visto entrar en competencia. El caso del torero de Lorca, ha sido un dechado de lo que otros tiempos se llamó vergüenza torera. Sí… aquella que no se vende en “ferretería”. En la arena de la plaza de las Ventas en Madrid, donde el diestro dio todo un curso de bien torear, de entrega, de concentración, de verdad y donde muy pocos toreros, tan solo los elegidos tiene en la historia de la Fiesta su propia tauromaquia, aunque la elegida por él tenga sus limitaciones mínimas, como para pensar en acercarse a la utópica perfección. No obstante el torero saco su amor propio no exento de arte, valor, sabiduría,  por ello no solo triunfo en el coso madrileño sino que, su toreo se desbordo, pese a que los tiempos, no parecían estar con él. Hubo en mi opinión otros  toreros que no se rindieron nunca, Román, Aguado, Leal, Robleño, Simon y algunos más sin dolerse al desánimo, un ejemplo para todos aquellos que forman parte de los  escalafones y, jóvenes aún por llegar, toreros que marcan el palpito de lo que siempre fue la vergüenza torera, asumiendo el gesto, porque el valor de su obra, era más profundo que el resultado. Termino una feria, donde los espadas demostraron una seguridad, una afición y una ambición desmedidos, y a estas cualidades – recetas para cualquier torero -, se unió la humildad y el respeto. Fue por tanto toda una lección magistral de torería, el coso era un asombro, una vibración, una fiesta. Capote y muleta para  los bravos y exigentes toros, hubo de todos, en los medios y desde la naturalidad, trayéndose al toro toreado, para cargarle la suerte y torear donde es debido, ligar… Y al verlo, la cátedra de Madrid se venía abajo. No era para menos… Esto sucede de cuando en cuando…

                        Fermín González Samancartvaldia.es      (blog taurinerías)


                                                                                             

                                                                      

Wednesday, December 12, 2018

ANTONIO- DE RONDA (1932- 1998)



AL HILO DE LAS TABLAS
ANTONIO DE RONDA (1932-1998)
"Solo cuando el hombre haya superado a la muerte y lo imprevisible no exista morirá la Fiesta de Toros y se perderá en el reino de la utopía y el dios mitológico encarnado en el toro de lidia derramará vanamente su sangre en la alcantarilla de un lúgubre matadero de reses”.(Jacques Cousteau)

. Ha pasado ese tiempo en el que todo se va olvidando; todo se va diluyendo y apenas queda  una brizna de memoria. A buen seguro, que las cenizas que ahora hace veinte  años se esparcieron por la plaza de Ronda, han vuelto a germinar en nuevas y minúsculas partículas, y que las mismas flotaran majestuosas, al compás y al aire de arte que rezuman capotes y muletas. Se cumplen esos años, en cuales se dice. ¡Que todo ha desaparecido para siempre ¡¡Y poco o nada queda ya en la memoria!! Servidor, niega la mayor; y pregona que, él Maestro Ordóñez no morirá nunca.
            A quienes muy niños nos hicimos aficionados. Hemos pasado un largísimo capitulo de la historia del torero que nos tocó vivir. Han transcurrido más de cincuenta años una época plagada de torería, pese a que muchos se quejaron de mediocridad, -claro que han sido iluminados que nos los vieron torear-, ya han pasado muchos años,  hoy toreros vivos y otros que nos han ido dejando pero que no podemos olvidar como  Aparicio, Pedrés, Luis Miguel, Manolo González, Rafael Ortega, Manolo Vázquez, Miguelin, Viti, Romero, Paula, Camino, Cordobés, Palomo, Dámaso, Paquirri. Ruiz Miguel,  Espartaco, Capea, Ojeda, Robles,  Ponce, Joselito, entre un ciento más de ellos, pueden dar fe que, sobre todos ellos reino, para unos en activo y para otros retirado, Antonio Ordóñez. Unos le quisieron y otros le odiaron, cada cual tendría sus razones, o como decía aquel compañero de cartel-(“Cuando esta bien me alegro de verle, y cuando esta mal me alegro mucho más”)-.
            Pero es bien cierto, que ningún profesional en tauromaquia, ningún buen aficionado cabal y exigente, negó el rango superior de su arte. Todos toreros antes citados, han tenido y tienen sus peculiaridades, sus distintas personalidades, condiciones originales y estilos, con los que han acreditado torería. Pero Ordóñez llego a tener casi todas las virtudes de estos, y además soberanía, majestuosidad. Alguno llego a decir que. ¡¡Ordoñez  no toreaba. Él, era el toreo!!.
            No quisiera entrar en la antología de su historia torera, esta ya fue reconocida en el momento de su muerte, por todas las plumas significativas de todos los medios. Ahora tan solo la nostalgia del recuerdo, y cuando  va viendo pasar la vida con vertiginosa velocidad, apela uno a los recuerdos más significativos, y aquello que se discutía, en todos los foros taurinos. Hace una veintena que se extinguió el orgullo de Ronda. Quizá fuera mejor así, al menos, no has tenido que asistir a la deplorable función mediática, unida  a la muerte prematura de Carmen, y Belén unido a ese lamentable espectáculo mezclado en un laberinto de pasiones, odios y rencores. Pero olvidemos la mediocridad repugnante. Hoy este  humilde comentarista guardián del tiempo y la historia esta presente para recordar a un torero, a un Maestro. -Y juro que, este si lo fue.-

            Fermín González salamancartvaldia.es          blog taurinerías
           

Wednesday, September 19, 2018

PAÑUELO NARANJA


AL HILO DE LAS TABLAS

PAÑUELO NARANJA

En los distintos foros taurinos, se generaliza cada vez más la opinión, de que el publico aborda demasiado alegremente el tema del indulto, propiciando con su actitud esta fiebre de “indultitis” y clemencias bovinas que alcanza ya, hasta los festivales -.Y raro es el año taurino en estos últimos tiempos, que no aparece una especie de “Pandemia” por el color naranja -. Podría objetarse que la responsabilidad del indulto no es exclusiva del público, pues, a su petición mayoritaria, debe unirse la del diestro a quien haya correspondido la res, y el visto bueno del ganadero. Pero no seamos ingenuos; ni el torero, con su negativa, va a predisponer  en su contra al dueño del toro, ni va a tirar piedras contra su propio tejado dejando escapar la posibilidad de que un indulto confiera a su éxito una mayor repercusión propagandística; aunque bien puede ocurrir, que tal perdón sea en una plaza de escaso peso, y la meritoria o excelsa faena del diestro, se vea desplazada a segundo termino, dando el protagonismo a un toro, que posiblemente no reuniera todas esas características importantes que bien señala el reglamento como excepcionales. El fenómeno debería ser escrupulosamente exigido por el Sr. presidente que se instala en el palco, al cual se le supone, tanto a él como a sus asesores el suficiente conocimiento tanto de la materia taurina como de lo reglamentado. Pero, se da la circunstancia que, muchos palcos donde se alojan las autoridades competentes, o, no, este se encuentra “vacío” de entendederas, de criterio, de conocimiento y de responsabilidad. Y con esta toma de decisiones, de sospechoso tufillo verbeneo se empobrece tan egregio galardón, y al mismo tiempo se pone en solfa a la Fiesta. En cuanto al ganadero, aunque sepa que el animal no reúne condiciones para engrosar su lista de sementales, tampoco le va a hacer ascos a un premio que, siempre redundara en el prestigio de la ganadería. No nos engañemos; en cuanto el publico lo pida mayoritariamente, torero y ganadero se sumaran a la petición, aunque luego ocurra como no en pocas ocasiones; que tras indultar un toro, el matador de turno se acerca a la barrera, le felicita al ganadero, y le añade…¡no se le ocurra echarlo a las vacas!.
         También es de justicia resaltar, la presión que ejercen muchos públicos sobre el palco presidencial, esta llega a ser terrible, y comprendo que algún presidente se vea obligado a lucir el pañuelo naranja aunque solo sea por evitar un altercado de orden público. “A excepción de un puñado de aficionados”, el publico que acude hoy a los toros adolece en grado sumo de desconocimiento del toro y de la lidia”, - no digamos del reglamento -. Y esto unido a una buena dosis esnobismo, esta propiciando un verdadero abuso en la concesión de indultos. El indulto de un  toro constituye un hecho cuya trascendencia excede con creces el simple episodio de euforia que el público pueda vivir en la plaza. Los espectadores deberían tomar conciencia de ello y reservar su petición para aquellos ejemplares, que tengan un excepcional comportamiento que los haga merecedores de tan insólito premio. Si por el contrario, continuamos trivializando con el tema dejándonos llevar por la alegría naranja, no conseguiremos otra cosa que convertir  en ordinaria materia de consumo lo que en esencia, debe constituir el extraordinario reconocimiento de la afición a una excepcional demostración de casta y bravura, y esto es algo que ni abunda en el progreso de la Fiesta, ni a la larga será beneficioso para nadie.-


            Fermín González.- Salamancartvaldia.es

Monday, September 10, 2018

LA GLORIETA 125 AÑOS DESPUES



AL HILO DE LA TABLAS

REMEMBRANZAS DE LA GLORIETA 125 AÑOS DESPUES
                        Pinceladas a su leyenda, a su historia, a su cultura y a sus personajes

            Si, las señas de identidad de Salamanca son sin duda alguna, la piedra dorada que lucen sus monumentos, así como el prestigio de su Universidad etcétera. No es menos cierto, que la encina y el toro que figuran en el escudo de la ciudad, significan nuestro modo de ser, nuestro carácter, nuestra historia y nuestra personalidad. Como complemento a ese reconocimiento fuera de nuestras fronteras, se incorporo hace ahora 125 años de existencia, esta plaza de toros de la Glorieta. Que tiene, si ustedes quieren más proximidad, por cuanto fue diseñada, pagada y construida por hombres, en su mayoría de esta misma ciudad, y, además, en un tiempo extraordinario, de poco más de un año, cuando (creo suponer bien), se trabajaba a “pico y pala”, no habían aparecido aún la maquinaria que hoy podemos contemplar, en cualquier obra por modesta que sea.
Antes de esta Glorieta Salamanca dispuso para las corridas de toros, de otras plazas, una situada por debajo del Campo San Francisco. Una construcción que se inició el 1 de octubre de 1839 y que es inaugurada en las ferias de septiembre del año siguiente. Su construcción es de piedra y madera, adoleciendo desde un principio de falta de seguridad. Las últimas corridas en ella celebradas datan de la Feria de 1861. Se completa el desmantelamiento en 1867, cuando lleva tres años funcionando. La siguiente plaza construida en la Puerta Zamora, (Avenida Mirat) añadiremos que el solar de la plaza del Campo San Francisco, mantuvo sus escombros hasta que los terrenos fueron donados a las Adoratrices. Estos cosos, junto a la Plaza Mayor, esta de modo circunstancial, han sido plazas que demuestran, que el toro forma un eslabón bien engarzado del patrimonio cultural de esta ciudad.
Son los primeros días de octubre de 1891. En las tertulias del café Suizo siguen comentándose las ferias recientes, entonces las corridas de toros eran el alma de las ferias y la plaza de Ramón Solís, tras 25 años de existencia resulta insuficiente con 7,100 localidades. En el corrillo que forman los comerciantes, industriales, ganaderos de más fuste de la ciudad, alguien lanza la pregunta “¿Y por qué no construimos nosotros una plaza nueva? Diez minutos después de echa publica la idea, ya se cuenta con dinero en efectivo, 27,000 duros de inicio, por lo que se nombra una gestora presidida por Fernando Iscar. Y tan rápido se trabaja, que el 4 de febrero de 1892, se firma la escritura de compra de los terrenos y pocos días después, aprobados los proyectos y planos encomendados a Canals, González Domingo y Carmona,- y como señalo al principio- en un año la Glorieta está en pie, la suma  ascendió a 452,193 mil pesetas, aportadas por 213 familias salmantinas por eso la plaza se llamaba – plaza de las doscientas familias-.
Entre las cabezas de esas doscientas familias no hay que buscar rostros de gente llegada de la Universidad, aunque hubiera bastantes universitarios; ni al Cabildo catedralicio, ni parroquias, ni al clero y órdenes religiosas. Queda claro que ahí están los hombres que viven del comercio, de la pequeña industria, de lo artesanal, porque en aquellas calendas, las corridas de toros, no es que fuera su pasión, sino su medio para mejorar los ingresos económicos. Los nombres y apellidos de este condominio accionistas de la Glorieta, aún tienen eco en Salamanca, son sucesores de aquellos que formaron parte de la historia de esta plaza. ¿Qué cómo ha pasado a ser propiedad de la los Chopera? ¿Es algo que muchos me preguntan, y que servidor ignora? ¿Qué debería formar parte del patrimonio de la ciudad, está fuera de toda duda?
Pues bien: ya desde su inauguración, esta plaza tuvo su –aquel – para la historia, y daba el paso  para la anécdota tal como les cuento a continuación..... Para inaugurar la actual plaza de Salamanca fueron anunciadas tres corridas de toros, que habría de celebrase los días 11 –12 – 13 de septiembre del año 1893 con los diestros Mazzantini y Guerrita – mano a mano – los tres días y reses de Lamamié de Clairac de Manuel Bañuelos y del duque de Veragua respectivamente.
Pero herido Guerrita en Murcia el día 7 de aquel mismo mes, y, amparado en el derecho que entonces se arrogaban los matadores de primera fila, designo para que le sustituyesen, a su primo Rafael Bejarano “Torerito”, y a  Antonio Arana “Jarana”, aquel en las dos primeras corridas y a este en la tercera. Decir que la corrida inaugural presenta un lleno hasta la bandera, y el primer toro que se lidio en esta plaza llevaba por nombre “Ranchero” negro listón, pero fue el cuarto de la tarde de nombre “Corchete” al que se le corto la primera oreja en la Glorieta a manos de “Torerito” por el contrario Mazzantini fue abroncado, y el señor Francisco Giron Severini alcalde de la ciudad lo llamo al palco para reprender su actitud, por este hecho el diestro no volvió a esta plaza hasta el año 1902. No termino bien la feria. Y, el 13 de septiembre, con los mismos toreros más “Jarana” y, cuando el quinto toro de la tarde venia realizando una notable pelea en varas, al presidente Sr. Severini se le antojo ordenar que tocaran a banderillas.
Protestó él público y empezaron a caer al ruedo algunos “proyectiles” mientras pareaban Antonio Guerra y “Mojino”, protestas que arreciaron al empuñar “Torerito” espada y muleta; en vista de tales “razones”, subió dicho diestro al palco presidencial para advertir al alcalde las dificultades que se oponían al cumplimiento de su deber, y en aquel preciso momento se persono en dicho palco  el gobernador civil de la provincia, el cual hizo que el Sr. Girón Severini abandonara su asiento para ocuparse él, de presidir el festejo hasta el final, a cuyo efecto empezó por revocar lo ordenado anteriormente por el presidente depuesto, e hizo salir de nuevo a los picadores, para que pusieran al toro una vara más.
            ¿Habrá que decir que los espectadores tributaron una ovación al gobernador? Lo que no sabemos, es si el alcalde presenta la dimisión de su cargo o tomo a broma lo ocurrido. Lo que sí se sabe, es que nunca se registro un caso igual en plaza alguna. Por cierto aquella tarde llovió a modo. Con este caso, se estrenaba la plaza.
            Como ven, hay en esta plaza de la Glorieta diversos hitos que señalan las épocas de la misma. Al mismo tiempo hay en el desarrollo de su protagonismo en la Fiesta un enorme caudal anecdótico y de episodios más o menos trascendentales, que han contribuido en formar un ambiente determinado. Es, en esos sucesos y casos ocurridos, el caudal al que frecuentemente recurrimos para publicar artículos como el que me ocupa hoy. No me atrevo a pronosticar, que otros tiempos taurinos, sean mejores o peores, - sino, que son otros -. Lo que sí puedo afirmar, es que, hace muchos años y desde que la Mariseca se hacia presente en lo alto del Ayuntamiento y aparecían publicados los carteles de feria y toros, en Salamanca comenzaba a vivirse un desasosiego en sus gentes, incluso, se observaba que sus estados de animo, eran  más desenfadados, optimistas y graciosos. ¡Aquella Salamanca en ferias, donde era imposible sustraerse del ambiente de un día de toros, donde todo el mundo se enteraba y terminaba por ir a la plaza! En sus aledaños, había tanta gente fuera como dentro, ¡iban a ver cuánto fuera posible, el oír  vibrar los -olés –, o el grito trágico de la cogida, o, simplemente ver pasar el coche de toreros y cuadrillas!
            Era aquel transitar de la Plaza Mayor a La Glorieta “(a la plaza, eh a la plaza...)”, autobuses destartalados llegaban de los pueblos cercanos, tan abarrotados que, hasta su portaequipajes era ocupado por los mozos. Aquella estampa de Torres Villarroel en tarde de toros, donde en la conversación de caminata, no se hablaba más que de la corrida, a veces conservando el hervor del entusiasmo y comentando fervoroso y apasionado, lances, incidentes, faenas de los diestros, ritmos de la lidia, juego de los toros... En otras ocasiones, la frialdad, el hastío, el cansancio y  el silencio de la muchedumbre, era todo un curso de desencanto. Los que esperaban el desfile de público, notaban por las medias palabras, en los gestos y ademanes cual había sido el resultado de la tarde taurina. Siempre habrá cosas que se mantengan, que puedan ser las mismas o mejores, ¡Pero aquellas tardes de toros, se han borrado por completo y para siempre, y los que conocimos esos tiempos lo hemos de sentir!
            Dicen, que las añoranzas encierran tristeza; pienso, sin embargo, que añorar es rendir tributo al recuerdo de las cosas agradables, que de uno se han ido alejando, y, que tal añoranza del pasado tiene para muchos, un especial sentido espiritual. Después de estos apuntes, la Glorieta vera de nuevo el acontecer de una nueva feria y a buen seguro que, un nuevo episodio pasara a formar parte de su historia.


                        Fermín González Salamancartvaldia.es         blog taurinerías
                       

Wednesday, August 01, 2018

NOVILLEROS- AVENTURA O GLORIA


AL HILO DE LAS TABLAS
                                                                                                                                                                             
NOVILLEROS- AVENTURA O   GLORIA
Abierta, queda  la veda para el escalafón novilleril en este año taurino del 2018 donde, si no son todos los festejos que se desearían, muchas han sido las novilladas programadas, y no pocos los certámenes que se han esparcido por toda la piel de toro, dando con ello oportunidades para el segundo escalón de los toreros. A las ferias y plazas, se une también está de Salamanca que fue escenario estos últimos jueves veraniegos de ese ramillete de toreros en edad juvenil, que son a la postre el caladero por el que debe apostar la fiesta. Hemos tenido en la Glorieta novilleros avanzados de las escuelas, y ya se anuncia en el cartel de ferias, las novilladas finales de las jóvenes promesas llegados de todos los puntos y desde las escuelas, que de forma federada instruyen a aquellos que han de tomar el relevo de las figuras más relevantes del escalafón, son la apuesta por parte de esta empresa, y de muchos otros que han puesto su desinteresado esfuerzo para dar con ello el máximo realce y seriedad a estos eventos. Y aunque gratuitamente la entrada, lo cierto es que el público salmantino ha respondido, masivamente a esta llamada, y que sin duda si se sabe gestionar, será un acicate, un revulsivo para el abono de la feria próxima.
 Los aspirantes buscan las oportunidades, para competir ilusionadamente buscando una mejor posición y reconocimiento.- Aunque la idea no es nueva-; con buen acierto y criterio se  hace eco, después de la insistencia de hace muchos años, de tener en cuenta, por donde empieza la Fiesta, y donde se comienza a valorar y atisbar desde el atalaya de los tendidos las posibilidades reales de la carrera de los mozos novilleros.
Si les preguntáramos por qué quieren ser toreros, la mayoría no nos daría una respuesta convincente… Un medio de vida que se cree fácil de lograr, un éxito económico y social de amigos o conocidos, una influencia familiar y otro sinfín de respuestas, donde existe la lamentable idea de que la “gloria” se abre paso con facilidad; solo excepcionalmente podemos encontrar a quien se presente desprovisto de estos objetivos, materiales y elija la vocación como condición indispensable. Porque el ser torero exige una gran vocación decidida, condiciones personales, adecuadas, afición, sacrificio constante, renovación ininterrumpida y formación ética. Pensar que esto se logra con un puñado de tientas o capeas es un error. Así pues aun teniendo valía y vocación determinante. El aspirante a torero debe tener asegurada una preparación intelectual,  física y técnica, una determinada capacidad de observación, de razonamiento lógico y de intuición espontanea, para que esta actividad dé el rumbo más adecuado a su personalidad, orientándose en el sentido de una creciente conciencia de responsabilidad.
Hay una ansiedad de triunfo que, a veces se frustra porque no hallo su cauce adecuado o porque la vida fue adversa a la ambición. Pero, en ocasiones la vocación elegida, va felizmente por el cauce propicio y desemboca en la cima de la fama con una admirable sencillez aparente. Todos hemos oído decir, en actividades diversas que el afán es de quien se considera fuerte para la lucha y el éxito, la frase "yo me empeñado en ser triunfador y he de conseguirlo", es la máxima que, no pocos de los que ayer y hoy  (hablando de toros se aferran a ella).
 Pero ¡ay! que en muchas ocasiones el propósito aguerrido no alcanza así como así gracia de realidad, y es frecuente su derrota y, larga por consecuencia la teoría del dolor,  el desencanto, la frustración o la incomodidad de quienes quisieron ser triunfadores y fueron fracasados. Más puede que dicho revés fue por equivocación en elegir el camino, y quién sabe si el aplauso que no sonó para el esfuerzo de un artista o de un torero hubiese sido triunfo rotundo en cualquier otra faceta de la vida.
  Por eso, en el querer ser famoso, rico, reconocido, no basta la decisión de serlo sino aceptar con la vocación exacta y el cultivar ésta con ilusión, con perseverancia y con entusiasmo. En el deseo legitimo del joven por querer ser importante, subyace muchas veces el error de ser a toda costa torero, sin llegar a hacer incursiones en otras actividades, aunque solo sea para cercionarse de que ha elegido exactamente la suya; y con el mismo ardor, con el que comenzó de chiquillo a ejercitarse en las suertes del toreo, pueda estar preparado para aquel otro arte, carrera u oficio en el que pueda cosechar mayores posibilidades de triunfo.

                Fermín González salamancartvaldia.es              blog taurinerías

Tuesday, May 29, 2018

EL PETO NOVENTA AÑOS DESPUES


AL HILO DE LAS TABLAS
EL PETO, NOVENTA AÑOS DESPUES
El peto apareció en 1.928 bajo la dictadura de Primo de Rivera, las revueltas y nerviosas aguas que corrían por España, no fueron obstáculo para inventarse el modo de socorrer a tanto caballo destripado en las plazas.
Historia:
En uno de los largos viajes en tren que por los años veinte hacían los toreros, para trasladarse a las plazas, viajaba el matador Marcial Lalanda, (1.903 1.990) al cual se le acercó un oficial del ejército, para pedirle que lo acompañara, recorren dos coches de primera, y al llegar al primer coche cama se detiene.
-¿Quiere hacer el favor de pasar?
En el diván está vestido de paisano, el general Primo de Rivera, que ojea la prensa de la noche.
Marcial le conocía de alguna tienta y de haber presidido alguna corrida. Estuvieron hablando, e interesándose por la Fiesta, los proyectos, y lo ocurrido durante la temporada. “Todo tendrá buen arreglo” afirmo el general. Y efectivamente así fue, pues el pleito con los subalternos, la suspensión del juego, la imposición de los petos y la nueva modalidad de la suerte de varas, que consistía.-En que los picadores permanecieran dentro hasta que el toro estuviera fijado, tal y como viene hoy sucediéndose.


Como consecuencia de las cogidas mortales, que van siendo cada vez más frecuentes en los ruedos, se reúne una comisión en la Dirección General de Seguridad. Y se estudió la forma de reducir el riesgo a que eran sometidos los caballos en las corridas de toros. Iba a imponerse el peto, que transformaría la fiesta de los toros.
Casi dos años después, el 7 de febrero de 1928, de aquel primer impulso del absolutista Primo de Rivera, se dictó la Real Orden número 127, sobre la protección  de los caballos en la corrida de toros, la cual, dispuso que: “A contar del día 8 de abril, y con carácter provisional y hasta el año 1929, será obligatorio el uso de los petos defensivos de los caballos en las plazas consideradas de primera categoría”; es decir, las de Madrid, Sevilla, Valencia, San Sebastián, Bilbao, Zaragoza y Barcelona.
En un principio, el resto de las plazas el uso de los petos era potestativo, a juicio de la autoridad gubernativa; sin embargo a partir del día 13 de junio de este mismo año, se hizo extensivo y obligatorio a todas las plazas de España.
El día 8 de abril de 1928, en la plaza de toros de Madrid, en la corrida de Pascua de Resurrección, se usaron ya, con carácter obligatorio y definitivo, los petos protectores de los caballos.
La fiesta en principio no perdió nada con el peto y se entiende que sin él, hoy no sería posible dar corridas de toros. Pero del genial invento para salvar la vida del caballo, al maxipeto puesto de moda, donde el picador deja al toro que se estrelle contra la muralla de la tarde, convirtiendo la gallardía, belleza y emoción de la suerte de varas en un concurso de linchamiento y con ello hacer desaparecer al toro (o más bien lo que queda hoy del toro). En cuanto hay alguna ocasión, por mínima que sea, de presenciar la lucha de un verdadero toro, asistiremos, - salvo honrosas ocasiones, que las hay- al abuso, haciendo daño escondiéndose tras el parapeto. Porque parapeto es para el picador y no peto para el caballo.
No es culpa de estos subalternos, muchos de ellos extraordinarios toreros, tienen mucha culpa (quiero decir toda) los toreros dedicados a morder el capote y hacer ostentosas señales con el brazo, pero sin sacar al toro, dejando que su subordinado lo abra en canal. Verdad es; que está “maniobra”, ante el toro que hoy sale por toriles, ha venido a menos.
El peto debe valer para otra cosa que no sea aniquilar, desintegrar y quebrar a los animales y en definitiva hundir ya, de forma irreversible la suerte de varas. A la evolución que ha venido operando en la fiesta de los toros, hay que decir que el espectador se desentiende de cuanto meritorio o deleznable se realiza durante el primer tercio, para esperar impaciente la faena de muleta. Solo asomar las orejas de los caballos por el portón y comenzar la indignación en los tendidos, es todo uno.
Notemos que el peto fue, en sus primeros años, una defensa que respondía a su significación de armadura para el pecho. Después el peto ganó en extensión y cubrió la parte trasera del caballo, y durante décadas de los cuarenta y los cincuenta, fue modificando antirreglamentariamente. Cada aumento de tamaño de la defensa de la cabalgadura trajo consigo una mayor impunidad para la acción del picador. El crecimiento del peto ha significado progresivamente la reducción del arte del varilarguero.
A partir de esta modificación, la fiesta de los toros no volvió a ser igual. La orden, dictada por el general Primo de Rivera, marcó un antes y un después en la historia del toreo. Pero hemos de subrayar que, salvados los abusos, y volviendo a sus cauces lógicos, evidentemente la fiesta se fue humanizando.
               
                Fermín González salamancartvaldia.es    blog taurinerías

               


Tuesday, May 01, 2018

SE ABREN LAS VENTAS


AL HILO DE LAS TABLAS
PLAZA DE LAS VENTAS

            Es evidente que la plaza de las Ventas pesa lo suyo. Y también es cierto que impone lo suyo, más aun si esta a rebosar; sobre todo para los novilleros, y también para no pocos de los matadores, que tienen la confianza que Madrid, sea la catapulta que necesitan para entrar en las ferias y sea el reconocimiento de su carrera, son evidentemente toreros que no figuran en los puestos de privilegio del escalafón, para estos, en los puestos de cabeza, también tiene su aquel triunfar ante el publico venteño, pero si no lo logran, será tan solo un resbalón, que podrán recuperar puesto que están anunciados en todas las ferias de postin. El caso es que; los unos y los otros, nada más verse anunciados en los carteles, se preparan y se concentran a conciencia, para ver si “pasa algo”.
Por ello en la primera plaza del mundo, donde la tauromaquia tiene su (Santo y Seña), es por antonomasia, la feria más esperada en el concierto taurino, en el mes de Mayo y parte de Junio todo el toreo se concentra en las Ventas, a ella llegan gentes de todas las partes del mundo, expectantes de cuando aparecen sus carteles.- Se viene sucediendo cada año-, que no son pocos los que suspiran por la reaparición de José Tomas, pero este parece ser que no quiere duelos, ni competencias en esta plaza. Si tendremos a Ponce incombustible en una tarde. El envite fuerte, lo van a poner, un Juli, orgulloso y enrazado, Manzanares en el momento dulce de su carrera, más el aval de Talavante y Perera con la sabrosa  incógnita de  Roca Rey, y  añadiremos un poco de lustre con Castella y Ferrera, a falta de descubrir, cual es el torero con el que nadie contaba, y sin embargo, sale disparado de la feria, tal como no pocas veces ocurrió. Otro rosario de toreros se asoma a este Isidro, buscando ese aldabonazo, que les ponga en situación de pedir sitio en muchas otras ferias. En cuanto a  ganado, para Madrid siempre se espera lo mejor, creo que todos los ganaderos desean sin género de dudas triunfar en esta plaza, es un plus que también da cache y repercusión en todo el orbe taurino, por lo tanto se espera, casta, bravura, codicia, trapío e integridad, y no como lo fue algún año,- todo un lamento- donde salieron toros de imponente fachada y aguada casta, que nos hicieron pasar tardes espesas, vomitivas, de ensayo general para los “abrebocas”, tardes de puro fiasco, donde todos esperábamos ver que toro iba a embestir, poniéndolo en suerte como mandaban los cánones, y digo mandaban porque en estos momentos estos apenas existen.
 ¡”Dios mío”! hasta en esta plaza ya vale casi todo, se aplauden y se valoran cosas, mas propias de las “Charlotadas”. Cuanto despropósito, “¿Dónde está el publico, el aficionado, el abonado de rigor y exigencia de esta plaza? ¿Aquel que no dejaba pasar a los toreadores de público, ni al toro inválido e impresentable? ¿Aquel que exigía la revalida a las figuras, su justificación y su puesto en el escalafón?- ¿aquel que se ponía en pie, ante una suerte brava y torera?- Uno suspira por estas cosas, por ver la corrida en todos sus detalles, en todas sus suertes, porque al menos esta plaza nos descubra de nuevo, la variedad de formas, de estilos,  personalidad  y competencias en los de coleta, aunque sea con el fin de hacer ver a los públicos de hoy, que existieron. ¡Fíjense ustedes, si esto se reclama en Madrid; que será  en provincias!-. Pues a pesar de todo ello, el gentío acudirá animado a la plaza, aunque aquellos llenos lo serán en puntuales carteles, tal como ocurre en casi todas las plazas. ¡Pero esas son las cosas de Madrid! Aparecerán cornudos que pondrán en jaque el futuro de la fiesta, pero a más de un coleta, le saldrá el astado de su vida, el animal que sueñan los toreros cada noche, y se le ira sin torear. No es que se abstengan de pegarle pases. Por el contrario muchos los molerán a trapazos por uno y otro pitón – la intemerata... Ahora bien torear, eso nunca. Cualquier cosa menos torear a, aquellos animales que se ofrecen con bravura y con excepcional nobleza, y claro, gran parte del publico, que en otros momentos se lo hubiera tomado como ofensa personal y llegar a enervarse,- pues nada- hoy le mete las orejas en el esporton, y se queda tan oreado- Es lamentable. Pero así, son ahora las cosas de Madrid.-

            Fermín González  Salamancartvaldia.es       blog taurinerias