Sunday, March 16, 2025

TENGO MIEDO

 

AL HILO DE LAS TABLAS

TENGO MIEDO

            -Siempre que, se les ha preguntado a los toreros, si tienen miedo a la hora de enfrentarse al toro, es muy raro encontrar alguno a traves de la historia que tajantemente haya negado tal temor-. Esta incognita, no es tan solo patrimonio de los que se visten de luces, pues al igual que en otras profesiones, sobre todo en aquellas, en que haya que enfrentarse al publico, el miedo y el temor están latentes en nuestra vida. Pero sin salir de los limites de la tauromaquia, diremos que:

Unos sienten miedo sobre todo a la incógnita del toro, otros al fracaso, también al publico y hasta de si mismos, el miedo a tener miedo.

A cuantos toreros no habremos visto que han expresado tal miedo, que no ha sido posible ocultarlo, que se han sentido dominados, agarrotados, impotentes de superar y domeñar esa angustia, de sentir una sensación que pudiera parecer irracional y al mismo tiempo tan humana.

Al aficionado le resulta casi un insulto, cuando adivina como un torero cambia de semblante, anda inquieto, desencajado, huye y corre y hasta lo ve temblar. Y sin embargo, es el sentido más agudizado y humano que el torero ha de vencer y, esto en muchas ocasiones escapa al gran público, que no razona sobre el enorme esfuerzo que supone para el hombre vencer la sinrazón y al mismo tiempo darle satisfacción a miles de cabezas y ojos que escrutan si has podido superar el miedo.

Ha sido cosa de todos los tiempos que el aficionado, intentase enterarse sobre el momento que resulta más penoso para los lidiadores. Cada torero ha dado su opinión respecto a ese asunto. Lo que falta saber si efectivamente han sido sinceros.

Algunos han dicho, que las mañanas antes de la corrida; otros el momento del paseíllo, otros, los más, que la salida del toro que les corresponde, sobre todo si es el que abré plaza. Como pueden ustedes ver, un sinfín de respuestas que solapan un tanto los temores y los miedos de los toreros, que como hombres responden a una forma muy reflexiva y humana. Que tengan miedo, aunque no puedan, ni deban expresarlo en la plaza.

 “ Le preguntaron a Cuchares sobre el miedo y respondió. (Pues veréis Uds., en el momento que suenan los clarines, la mayoría de los toreros no saben donde se han atado la faja”).

La superstición es hija de la flaqueza humana, una especie de enfermedad del espíritu. Es tan antigua como el hombre, o quizás tanto como el lenguaje mismo.

Hay personas, que dicen para nada ser supersticiosas, a pesar de creencias arraigadas que difícilmente se sustraen al influjo de estos vestigios. Pero lo cierto es que, todos dudamos un momento, incluso, nos espantamos ante lo desconocido, o bien nos ponemos a la defensiva cuando surgen los momentos angustiosos.

Los toreros como personas, y que además han de luchar y presentarse al juego de lo desconocido, no son ajenas a esta cultura de las flaquezas humanas, al rito litúrgico se le une la preocupación de tener que defender su nombre y su prestigio. Asusta pensar, que un hombre pueda sufrir tan perniciosas influencias, sobre todo si se tiene en cuenta el numero extraordinario de “Gafes” que de forma casual o deliberada, se pueden reunir cualquier tarde en un coso taurino. Así refleja la historia, y puede comprenderse que algunos coletudos a pesar de sus agallas, temblaran ante la posibilidad de un gafe, porque no es chico enemigo ese que, con su fluido maléfico pueda encenizar de golpe la vida y la hacienda de un torero entre los cuernos de un toro. Recurrir a una extraña colección de amuletos, talismanes y estampas con objeto de expulsar malos espíritus, así como otras precauciones en materia de los objetos que circulan alrededor de los matadores, son interpretaciones que para algunos decide la suerte de la tarde

Atribuíamos al gitano particularmente en cosas de toros la preocupación supersticiosa. Su raza prodiga en hechicerías, adivinaciones y artes mágicas, se nos ha presentado siempre como el depositario más firme de las supersticiones, nacidas sobre todo ante el enigma de la muerte y el espantable aparato de las fuerzas naturales desatadas. Sin embargo podemos comprobar que por el hecho de ser gitano no es patrimonio suyo la superstición, y, que todas las razas humanas conservan en los bajos instintos del espíritu estos sentimientos.

En el mundo taurino, y hablando de supersticiones son sobradamente conocidas las famosas espantas” del Gallo o Cagancho, superstición graciosa y gitana por las que se caracterizaron estos famosos toreros, (más de un revistero de la época dijo de ellos) ¡hasta para salir por pies tienen arte! También es cierto que tanto hoy como ayer, se le preguntaba a los toreros si son supersticiosos y estos contestaban con un – no, o,  un  sí, a medias, en cosas banales, sobre el color del traje, el pié al levantarse, o los tópicos del gato negro, la escalera, el día trece, etc., etc. Pero esta claro que la causa de la tragedia se deriva de las malas condiciones del toro, de la ruda presión del público y de la ciega temeridad del torero.

            “Mala pata, dijo Maoliyo el Espartero cuando la berlina cascabelera que le llevaba a la plaza en la tarde del 27 de Mayo 1894, se cruzo con un entierro”. Y mala pata, se le oyó murmurar cuando salió por toriles el toro "Perdigón" de tan funesta memoria. ¡Presentimiento! ¡Quien sabe!. Espartero decía no ser supersticioso veinte minutos antes.  Claro que- Aquella era otra Fiesta-.

           

            Fermín González Salamancartvaldia                        (blog taurinerias)

Tuesday, February 25, 2025

¡AQUELLOS ESPONTANEOS!

 


AL HILO DE LAS TABLAS

 

¡AQUELLOS ESPONTANEOS!

 

Las escuelas taurinas, que tanto se han prodigado en los últimos años, vinieron a terminar con aquellas frecuentes intervenciones en las corridas de toros de los  “espontáneos” y por consiguiente de los  “maletillas”.

          ¡Eran otros tiempos! en los cuales en el animo de cuantos muchachos soñaron con ser toreros, donde vibraba tal espíritu de aventura, tan capaces de realizar grandes hazañas, que el riesgo, lejos de ser un freno, era un incentivo. ¡Aquellos espontáneos!, cuanto leyeron y cuanto soñaron, esta más en la línea de los lidiadores que se forjaron en capeas, enfrentándose con toros duros y poderosos, o saltando por las vallas de los cerrados, para dar lances a un toro bravo a la luz de la luna.

          Bien están, y bienvenidas sean las escuelas de hoy, como medio de proporcionar a tantos jóvenes ilusionados con riqueza y fama los conocimientos indispensables para que su presencia en los ruedos, no sea de angustia e indefensión. - Pero no puedo olvidar al "espontáneo”-, a su gesto audaz e indisciplinado, que se sentía con los arrestos necesarios para buscar el renombre dando un salto desde el tendido a la arena, mientras desplegaba atropelladamente la muletilla que llevaba escondida.

          Más de una vez se censuro esta aparición de los “espontáneos” en los ruedos y no por el gesto en sí, que, al fin y al cabo, todo lo que supone decisión y gallardía suscita admiración, sino porque aparte de ese primer acto de valor, lo demás era puro barullo e ineficacia, donde todos los subalternos intentaban sujetar al mozo y este los regateaba para ir en busca de la res y poder dar esos pases entre el griterío de la plaza, mezcla de emoción y tragedia, que no pocas veces ocurrió.

Creo recordar; que, el último espontáneo que pude ver, salto al ruedo hace muchos años en la plaza madrileña de las Ventas: Las gentes más novicias, aficionados eventuales y extranjeros, se preguntaban, ¡que era aquello...! Los más veteranos explicaban a sus vecinos de localidad, de que se trataba; y aquellos esbozaron una risita bobalicona cuando se enteraron. -Me trae este recuerdo-, pues hace tan solo unos días, salto en la Plaza Monumental de Mexico un espontaneo, al toro de regalo (cuestión que por aquellas tierras es muy cotidiano), “obequio” de Enrique Ponce, el joven, un aspirante colombiano aprovecho el delirio para saltar, tal y como antes hacia un espontáneo de antaño. No podemos ocultar, la simpatía difusa que el aguerrido torerillo despertaba.

          Un espontáneo, saltaba la barrera con un trapo rojo y un palo, yendo precipitadamente en busca del toro.-“¡Alarido de terror de las mujeres, en los tendidos, persecución del intruso por los subalternos de las cuadrillas, quiebros, sesgos del espontáneo y el toro que se arranca!.... – ¡El desconocido se para, aguanta heroicamente y le da un espeluznante pase con el andrajo que agita en su mano. El toro insiste buscando su presa, y se repite la suerte. El público, pasaba instantáneamente del terror a la emoción que le hace sentir el malabarista de la muerte, y al fin lo inevitable: aquel muchacho, prendido en las astas del toro, es campaneado y arrojado después violentamente al suelo!.... Susto, emoción y cogida. Plato fuerte para la afición, y, la tragedia que no pocas veces ocurrió, afortunadamente la mayoría  de las ocasiones, la cosa quedaba en una paliza, siendo conducido por los guardias, de la enfermería al calabozo. Cuando no era así, se disponía raudo a ponerse de rodillas ante la presidencia, para solicitar su perdón Estampa imborrable de otros tiempos, que no volverá a repetirse, entre otras cosas porque ya no hay espontáneos, tampoco necesidad, aunque siempre atraerá más la leyenda que la academia. Valor, insensatez, gloria, dinero, sangre. Quería ser torero y empezaba de espontáneo. Claro que, era otra Fiesta...

           

 

                    Fermín González. Salamancartvaldia.es    blog taurinerías

 

Monday, October 14, 2024

DE LA CRÌTICA CONSTRUCTIVA

 


AL HILO DE LAS TABLAS

 

DE  LA CRÍTICA CONSTRUCTIVA

 Un amable lector, que parece seguir desde tiempo atrás mis comentarios, reseñas o críticas relativas a lo taurino; me indicaba hace unos días que, tanto servidor como algún otro colega, deberíamos aplicar una critica más “constructiva” a la Fiesta taurina.

 En rigor, habría que comenzar por decir qué se entiende por critica,- porque el vocablo para mucha gente esta restringido al aspecto negativo de la misma, cuando lo cierto es, que tan contundente y tan crítico puede ser el enjuiciamiento favorable, de cualquier otra actividad humana-. Ocurre que en esto de los toros, cualquiera se sube al carro de la “sabiduría” y se despacha con frases trilladas, tópicos y otras retóricas oportunistas. Para los “taurinos y otros de cuello duro”, los matices apenas se tienen en cuenta, y por lo general lo ven todo favorable, ponderado, justo y “constructivo”, palabra aterciopelada que gusta mucho de pronunciar. Y lo áspero, lo avinagrado, nefasto y destructivo, todo aquello que no se ajusta a su candoroso optimismo, o sea – nadar contracorriente-.

Para los bonancibles públicos, taurinos de medio pelo, y empalagosos noticiables, lo “constructivo”, es pasarse la vida cantándole coplas y glorias a los toreros, tirarles ramos de flores, hacerse fotos a su lado, y analizar sus faenas, disimulándolas cuando estas no fueron de triunfo, porque no se elevaron por encima, ni tan siquiera de lo normal. Por consiguiente, lo destructivo es cuando resulta imposible cantarle coplas a los toreros, porque: -(…) descubres sus triquiñuelas, retrasan los engaños, no se cruzan, descargan las suertes, ponen al toro de cualquier forma al caballo, rematan los pases hacia fuera, y cuando con faenas vulgares, rematadas con deleznables bajonazos se ven con las orejas en la mano etcétera (…) a eso se le dice critica “destructiva”, algunos también dicen: “hablar mal de la Fiesta” (…) Cuando no se puede aplaudir un toro al arrastre, por ser un “borrico”, carecen de casta, de vigor y fuerza para aguantar la lidia, porque hay quien  con inusitada cursilería dice.- “hay que cuidarlo, hay que mimarlo, hay que hacer de enfermero, cuando no cocean se duelen en banderillas, o agonizan al salir del montado.(…). Cuando no se pueden describir maravillas (…) Cuando se descubre el engaño, y se consigna en la crítica los acontecimientos de la tarde (…) Cuando la crítica es crítica en el más estricto, conocimiento y sentido de la palabra, para muchos, se la considera como destructiva (…). Es decir cuando no maquillas la corrida (…) Cuando no te sales por la puerta de atrás de la palabrería (…) Cuando no aplicas una viscosa papilla llenando hojas, y no bailas el agua a los unos y los otros diciéndoles las cosas que gustan de oír.

Entonces: eso  es lo nocivo para la Fiesta, lo destructivo, lo anti…! Qué pena¡ Realmente una crítica elaborada, con fidelidad, sin acritudes personales, libres e independientes difícilmente podrá ser destructiva. Negativa, puede ser, según el desarrollo, del espectáculo, pero dándole a las palabras, su argumento y su sentido del porque…. Creo amigo lector que, lo destructivo es otra cosa, y quizás este articulo, le pueda resultar eficazmente “constructivo”.- o no.- Pero de cualquier forma, le doy las gracias, por leerme, y también por estar en desacuerdo, con mí forma de expresar y de sentir, que tengo ante esta tauromaquia, de mis entretelas… gracias Señor…

 

Fermín González—Salamancartvaldia.es       blog taurinerias  

Saturday, August 31, 2024

RETIRADAS CON GRANDEZA

 

RETIRADAS CON GRANDEZA

Una de las mayores grandezas del toreo: Es, saber elegir el momento de su despedida de los públicos y plazas, en las que, durante un tiempo pudo ser, o fue el héroe, que consiguió vencer al toro y convencer al público. Es, posiblemente uno de los momentos más emocionante en la historia del toreo, la despedida, y saber hacerlo en ese punto crucial de la carrera de un torero, no es empresa fácil tomar tal decisión. Tan solo el propio torero, debe encontrar ese punto de equilibrio entre el público y el toro, y cuando ha de atravesar por ese alambre milagroso sobre los dos abismos.

Ser gente, en esto del toro, es una extraña y añeja expresión taurina paradójica y reveladora. Porque nadie puede ser de todos. Pero en el toreo, como bien saben los aficionados cabales, siempre hay algún torero que es todos los toreros. Y, aunque este no haya sido figura, (no es el caso de los que hablo) o ídolo de multitudes, se le considera paradigma de lo ideal, arquetipo que raras veces se hace realidad. Son toreros, que no tienen problemas de estilos, son toreros singulares, de íntimos sentimientos, y su sello se imprime directa y plenamente en la gente, pues con ser, les basta y les sobra para estar. En ellos se obra el misterio de ser gente; tal y como ha ocurrido en el caso de Enrique Ponce Martínez.

Relatar esto de un torero, pudiera no parecer extraño, pero si lo es de Ponce, que tras una carrera tan longeva como la suya, no han sido muchos los percances, aunque en ellos si lo tuvo retirado algún tiempo. Ahora ha dicho- me retiro definitivamente, ha llegado la hora de poner fin a mi carrera- más de treinta años son muchos años en las primeras plazas del escalafón. Tiene todo el derecho a plantear su vida como le venga en gana; y a buen seguro tendrá el tiempo suficiente de reflexión con aquellos que elija.

  "Ponce-ficado" el escalafón: y rebasado los treinta años de su alternativa, volvió este año para despedirse de sus plazas, y seguidores y volvería a decir el porqué de semejante apelativo, que servidor -recurriendo a otras épocas de la tauromaquia, a estos toreros se les bautizaba con el que, hay “Papa” en los ruedos-. Por qué; la verdad taurina después de tantos años, es que Ponce es la máxima figura del escalafón. Por lo tanto, hemos de considerar su decisión, porque simplemente lo ha querido así. Salamanca su plaza de la Glorieta testigo presencial durante muchas ferias, al igual que otras plazas será la despedida, de uno de los toreros, de trayectoria ejemplar, espejo donde muchos deben mirarse en esta fiesta brava. (que le siente bien don Enrique Ponce Martínez).

Pablo Hermoso De Mendoza. Es la otra retirada que presenciara la afición de la Glorieta, no menos genial, aunque en esa otra especialidad, que nos aleja un tanto al aficionado del torero a pie, donde no obstante siempre ha tenido, un grato recuerdo de cuantos rejoneadores pasó por esta plaza donde ha sido evidente que, en los últimos años el toreo a caballo tubo su reconocimiento.

Hoy son muchos, los que se asoman en todas las plazas, porque este arte ha recobrado el beneplácito del público, pero no crean que son tantos aquellos que realizan las suertes desde la montura con verdadero riesgo y pureza; entre otras cosas, porque al igual que el toreo de a pie, al personal le gustan mucho las florituras, los caballazos, los alardes, las cabriolas y los aires teatrales, mucho más que lo que significaba, el fundamento, la razón y el respeto del arte de rejonear.

 Para rejonear, no solo es preciso que el caballero conozca la técnica, mida el esfuerzo, posea gracia y domeñe el valor; es también muy necesario que el caballo tenga sangre torera, para que este conjunto armonioso mantenga la viveza y emoción. Una cosa es que el caballo obedezca a la mano y la pierna que le manda, y otra el cómo realizar ese mandato que todos siguen mecánicamente. En el caso del caballo de sangre torera, tal y como son los que maneja este rejoneador Mendoza, que ha devuelto al toreo a caballo una prestancia, una emoción y un colorido, como nunca ha tenido este espectáculo.

 Mendoza I tanto en esta plaza como en otras muchas, se preguntaban ¿estará ya buscando el relevo?... Porque la verdad que este Mendoza, lleva unos años que no parece el mismo, aquel que, con alegría, con afición y maestría, arrebatador, vibrante y con emoción, cuando acostumbraba a triunfar en casi todas sus actuaciones. Él mejor que nadie sabía, que  iba perdiendo frescura, no en vano lleva cantidad de años en la primera línea del rejoneo. Pone también punto final, un Mendoza padre, carente de las emociones que despertaba el navarro tiempo atrás. Llenar la historia del rejoneo, y nacer en una parte de España donde precisamente el toro, el caballo y la ganadería apenas tienen protagonismo y llenar aquel vacío que dejaron las figuras señeras del rejoneo, ha sido un rotundo triunfo que llenará una página en el arte del toreo a caballo.

Vives un momento, horas, días, meses, años quizá. Cuanto más te resistes a interrumpir tu acción con mayor estruendo acabas. El aplauso es como el perfume de la flor; dura menos que la flor misma. Las despedidas, si no son la apoteosis del adiós de un torero. ¿Qué son?... (Guerrita fue un sabio, Guerrita no se despidió).



 

              Fermín González salamancartvaldia.es                         blog taurinerias

Wednesday, July 31, 2024

PACO CAMINO: EL TORERO TOTAL

 

AL HILO DE LAS TABLAS

PACO CAMINO: EL TORERO TOTAL

 

De luto continua la familia taurina. Si hace unos días fallecía Pepe Luis Vázquez (hijo), el torero de la natural sencillez y pinceladas sublimes. Hoy también el funesto toro de “guadaña” por pitones, le ha metido el cuerno segando la vida de un torero genial, inteligente y poderoso lidiador, es decir el torero total, como lo fue Paco Camino. Si ha habido un torero dominante en la historia de la tauromaquia, y ha escrito una pagina de oro en la misma, ha sido sin duda este nacido en el taurino pueblo de Camas.

Paco Camino fue con capote, muleta y espada un artista completo – mira que he visto toreros en mi dilatada vida- con el marchamo de grandes maestros. Como Camino ninguno que dominara de formas impecable las suertes y el conocimiento del toro... este niño sabio... descubrió muy pronto las castas, carácter y altibajos de los cornudos, su duración su entrega y sus querencias. Camino fue un derroche de conocimiento, que, unido a una afición desmedida y una raza geniuda, que no permitía que nadie se le pusiera delante, y cada tarde entraba al trapo de la competencia- “lo de compañeros está muy bien para tomar vinos”, delante del toro no le doy cuartel a nadie. Camino no parecía andaluz, ya saben la simpatía, el gracejo, el chiste, la gracia etc. Cierto que su carácter se agrio mucho a la muerte de su hermano Joaquín, a quien llevaba en su cuadrilla aquella tarde en Barcelona, estaba muy unido a él, y lo acuso de firme, es más se retiró un año. Lo paso mal Paco, y este hecho incremento su seriedad y acometividad. Tubo sus desencuentros familiares, pero recobro su naturalidad y acercamiento tras la retirada, y poder vestir de luces después para dar la alternativa a su hijo Rafi Camino.

Del torero de Camas, se ha escrito: “La inteligencia, Camino la ha demostrado en el ruedo, en el sentido de la lidia, en la razón de su enfrentamiento progresivo con el toro, al que desde que sale hay que enseñar a embestir. En sus respuestas a aspectos de la lidia, Camino ha dado siempre una explicación teórica y técnica de la lidia. [...] Por eso, Camino ha sido un lidiador que ha toreado bien muchos toros buenos, muy bien algunos muy buenos y bien cientos de los toros que otros toreros no hubieran podido.

No hay en su trayectoria grandes desigualdades de comportamiento, ni grandes baches [...]. Éste es el Camino técnico, lidiador, científico, en la línea de rigor de los grandes toreros de ese perfil, como Joselito, como Domingo Ortega, Pepe Luis Vázquez, Luis Miguel Dominguín. Y esa sabiduría ha sido su principal virtud, sobre la que ha construido su superioridad con el toro y sobre sus compañeros y rivales de profesión”.

Por ese motivo, el crítico Gonzalo Carvajal le bautizó como el niño sabio de Camas; sin embargo, Camino no ha sido un torero exclusivamente de oficio e inteligencia, sino que, muy al contrario, fue un diestro de una clase y una estética soberbias, de mucho sentimiento, profundidad y personalidad. Y, desde luego, “fundamentalmente clásico”.

Es decir, un auténtico maestro del toreo. Y también uno de los mejores estoqueadores de su época, y, probablemente, de todas las épocas de la historia de la tauromaquia. Está en posesión de la Medalla de Oro a las Bellas Artes, impuesta por el rey Juan Carlos. Tras su retirada de los ruedos se convirtió en ganadero de bravo con la vacada denominada Los Camino. Descansa en Paz, Maestro, te recordaremos siempre.


 

              Fermín González salamancartvaldia .es              blog taurinerias

 

 

Wednesday, June 19, 2024

BASTONITO II: TREINTA AÑOS DESPUÉS

 

AL HILO DE LAS TABLAS

  “BASTONITO”II- TREINTA AÑOS DESPUÉS

Los toreros, se pasan media vida o, la vida entera soñando con un “faenón” a un toro ideal, en una plaza importante. Los sueños, son bonitos, esa es la verdad, pero esconden defectos y carencias y, por lo general esconden faenas imposibles. Debe ser terrible esperar años ese toro, en esa plaza que uno quiere y, que la dichosa realidad te convierta en un torero vulgar, que deje escapar la oportunidad de su vida, aún más, cuando ese sueño de expectación se vuelve en profunda decepción. El asunto debe ser para “ponerse al tren”.

La recién terminada feria isidril en la Ventas madrileña, por cierto, con una respuesta de público superior, sin embargo, no ha sido la misma en cuanto a los de “coleta”, donde algunos se han afligido, y otros tantos no han pasado de la vulgaridad, y además los han despachado con un numero de avisos, desproporcionado, que, si los padres de la tauromaquia y algunos de sus herederos se vistieran de nuevo de luces, no entenderían tanta calamidad cansina. Sin ir más lejos, y si no recuerdo mal, el Viti se retiró con dos y Paco Camino ninguno, por ejemplo. Y algún torero tardaba una semana en salir a la calle, tras sufrir dicho lance, y cuando era abroncado tardaba un mes, en presentarse ante el público. Cierto que eran otros tiempos, otros los toros y otros los toreros.

En cuanto al toro, tampoco ha sido un alarde de bravura y casta- (algunas ganaderías de seguir así, la terminarán perdiendo para siempre) pero una docena de animales, nos hizo sentir que aun queda sangre brava y que el toro llamado de lidia, puede emocionar a los aficionados.

Entre ellos ha estado un nuevo “Bastonito de Baltasar Iván, que posiblemente sea de la reata y familia de aquel otro, “Bastonito” que alla por la feria del 1994, le tocó en suerte a Cesar Rincón, en pelea llena de verdad y emoción. Aquel animal peso 501 kilos, y estuvo en un tris de no salir a la plaza, fue además protestado de salida. Y; en eso se quedo tras el sorteo- sale, pero si se protesta se devuelve- pero el toro de buenas hechuras, aun terciado aguanto y tras su paso por el caballo, donde no dejo de pelear, embestir y empujar, el público tomo partido por el toro al tomar dos largas varas sin cabecear, fijo y bajo el estribo, no corrigió nunca el sitio, tardaron en sacarlo del peto le pegaron sin que el castigo doblegara su casta. Sobre la bravura de aquel, hubo todo un curso de opiniones, que también comentaría El Capea, muy acertadamente dijo: – No era una peligrosa bravura ofensiva, sino una mortal bravura defensiva. El toro tuvo más violencia que entrega.

La respuesta de Rincón resulto soberbia, la entrega absoluta, del que sabe donde se mete, y la gallardía, del que a pesar de como bullía la plaza, se fue por el toro con decisión, y mediante  cites cruzados y conduciendo la embestida, con la mano baja embarcando y alargando la embestida, trenzo una apuesta, en la que siempre medio la cornada, pero que termino a base de lidiar y torear, logro el colombiano, la más genuina de las emociones, que se ha venido recordando en los últimos tiempos, La postrera serie por naturales, fue el tiempo en que el toro se templó, en clara demostración de poderío, por dos veces “Bastonito” logro coger y zarandear al torero, la segunda, entre la épica y la tragedia con la espada clavada en la cruz rodando toro y torero, ahí la belleza se fundieron, dando gloria es esta Fiesta.

Pues este Isidro de nuevo volvió - como digo-a las Ventas, después de treinta años otro “Bastonito”, pariente de aquel, no fue protestado pues, al contrario, este peso 592 kilos, y también ha sido muy ponderado, y elegido en algunos foros taurinos, como un animal de sobresaliente presencia, bravura, casta nobleza y movilidad, que demostró en los tres tercios. Sin embargo, su matador Francisco de Manuel, se perdió en un mar de confusiones, quiso hacerle el toreo, pero no encontró los resortes, que el toro merecía, no logro llegar a un público, que había visto en el animal una embestida pronta y vibrante que inspiraba a practicar un toreo con verdad, de entrega y disposición, es decir aplicarle tauromaquia. No consiguió de Manuel esta conexión, y este “bastonito” murió sin la gloria de su antepasado, pero con el reconocimiento de los aficionados cabales y entendidos que aun siguen en esta plaza. Y a buen seguro que la plaza venteña ha tomado nota, y no se extrañe Francisco de Manuel, que este toro le va hacer mucho daño… al tiempo.



        Fermín González     salamancartvaldia.es                                blog taurinerías

 

 

Tuesday, May 28, 2024

AFICIÓN ENTUSIASMO Y RESPONSABILIDAD

 


AFICION ENTUSIASMO Y RESPONSABILIDAD

 Un amigo aficionado y lector me dice: “Una buena corrida de toros es como un sabroso guisado, varios ingredientes serán necesarios, que todos aparezcan en su justa medida, si se quiere conseguir el sabor preciso”. - Quiere decir, que la afición adquiere una buena parte de responsabilidad, ingrediente básico, en el sabor final-. Una responsabilidad que, quizá en los últimos tiempos, se ha ido diluyendo, devaluándose y desvirtuándose. Apenas hay duda en que la afición, es ahora, pura y simplemente publico; “miradores y admiradores de determinadas figuras del toreo, que han conseguido tener un gran público, pero han perdido a la pequeña afición.

Continuaba, el amigo aficionado: si al igual que Belmonte estableció la línea de partida del toreo con su trilogía: “parar, templar y mandar”, el aficionado debería hacer suyas estas palabras claves. “Parar”, reflexionar sobre aquello que los empresarios, ganaderos y toreros nos están ofreciendo, si realmente son tardes de arte o mero espectáculo. “Mandar”, exigir que en los carteles aparezcan las figuras, que rivalicen entre si, con toros de planta y casta, y, exigir de estos entrega, profesionalidad, arte y responsabilidad. “Templar”, el acoplar, sentir y vibrar cuando la faena lo permita, o callar ante el paso atrás, el cite al “trascuerno”, torear por la variante, o la falta de entrega.

En el mundo del toreo, el aficionado no arriesga la hacienda, el prestigio, o la vida, sin embargo, si es la afición la responsable de la Fiesta, la que debería buscar las esencias, y exigir, que la famosa trilogía no se “desbarranque”.

Amigo lector, me parece excelente su ideario del buen aficionado, pero participar de tan candoroso entusiasmo; una soñada utopía. Si examinaros individualmente a cada uno de los ocho, diez, doce o veinte mil espectadores que componen el publico de una plaza de toros, resultaría que no saben nada de tauromaquia; pero todos ellos unidos en las localidades, saben más que el más experto de los críticos y mejor de los aficionados. Hay una razón poderosa para que esto sea así y para que la aparente paradoja se desvanezca.

 De ordinario, el publico asiste al espectáculo sin prejuicios, acude en busca de emociones, rasgos de valor y belleza, se entrega por entero a sus impresiones, aplaude aquello que le satisface, hágalo quien lo haga, y si en un diestro pone sus simpatías y admiración y lo proclama “figura”, figura será, aunque se oponga la ciencia de la critica y, esta siente cátedra.

Unas veces, porque queremos hacer del torero un arte trascendental, sin serlo, otras porque estamos bajo la influencia de la pasión, de la simpatía, de nuestro gusto individual, fiscalizamos nuestras impresiones, y como en materia de arte, aunque sea intrascendente no hay nada absoluto, es un error y una torpeza inculcar el criterio propio a los demás.

En una palabra, el publico no tiene “escuelas” que defender, técnicas que hacer respetar, reglas que imponer, desdenes que vengar ni indeferencias que corregir, aplaude lo que le impresiona gratamente, aunque en los momentos actuales se dejen llevar por vulgaridades, sin acertar en sus vítores con todo aquello que revela valor, arte, gallardía, arrojo, dominio y singularidad. Y es muy cierto “amigo” que hoy se desbordan muchas plazas de un entusiasmo pueril y desorbitado ante actuaciones tan ventajosas, como de tan poco merito.

Pero todos los razonamientos que se opongan a ello, serán: “Cantares de taberna”, como solía decir Lagartjo el Grande.

 

                        Fermín González comentarista -Salamanca-