Tuesday, August 26, 2025

ALFONSO NAVALÓN 20 AÑOS DESPUÉS

 

                                              ALFONSO NAVALÓN 20 AÑOS DESPUES

 

Han pasado los años, el tiempo suficiente en el que parece que, todo recuerdo se va marchitando, y donde el olvido se abre paso entre los seres humanos, y aquello que ocurrió, va dejando una huella cada vez más difusa, tanto que en no pocas ocasiones, mucho más al ritmo de vida tan locamente acelerado, se van sucediendo los acontecimientos, que lamentablemente,- salvo para unos cuantos- los recuerdos van desapareciendo, son esos cuantos, aquellos que mantienen el recuerdo, la estela y la huella de su figura.

Ahora que parece que la afición taurina parece resurgir, atraídos por el tirón de algunos toreros, muchos jóvenes, de ha apuntado a las plazas, -servidor espera- que logren los conocimientos y los cimientos suficientes para permanecer en ellas, no se aburran y sea una moda pasajera, cuestión que ya ha sucedido en otras épocas. A todos ellos les animo a leer “Viaje a los toros del sol”  (Alianza Editorial).

No voy a ocupar una línea hablado del personaje que adorna el título, en este caso tras esta entradilla inserto el recuerdo de un buen amigo y aficionado, que bien conocía, tanto la historia de Alfonso, como la mía:

Domingo Bejarano (<dombej@gmail.com>) escribió:

Traten Ustedes de imaginarlo: venía de la Plaza, con la visión aún caliente de la tarde. En el anochecer urgente de “Informaciones “o “Pueblo “o “El Adelanto “o “Tribuna “aporreaba con contumaz rabia esa máquina de escribir de la que nunca supo o quiso desprenderse. La vista levantada (primero sin y luego con la ayuda de cristales) para otear y describir con belleza descarnada un mundo en el que se pensaba un extranjero, un extraño, sin tiempo y sin edad.

 “Espacio y tiempo juegan al ajedrez “cantaba Antonio Vega mientras el abuelo Alfonso hacía literatura de una “décima de segundo “para disfrazar cruelmente su particular visión de la realidad en la soñada plástica partitura del toreo.

De la estirpe de los poetas sin poesía. Imponer, más que compartir, lo que sabía. Espectador apasionado, encerrado en su propia biografía. Pura soledad, soledad infinita.

Algunos compartimos con él vino y amistad e, incluso, traiciones dolorosas. Algunos entendimos que los toros los conoció como nadie. Algunos entendimos que los toros los describió como nadie. Algunos supimos que, en su inmenso egoísmo, ese conocimiento lo regaló a todo el mundo y que cuando quiso hacer cuentas y caja de lo dado era más grande el debe que el haber.

Como Roy Batty el Replicante de “Blade Runner “con toda la razón pudo proclamar en su epitafio: “He visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser... Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir “.

Alfonso Navalón Grande: cronista, testigo de un mundo agonizante en perpetuo peligro de extinción, de un mundo trágico, escritor de un tiempo heroico que se pierde, que se desploma. Con la mirada tocando el final del día, con los ojos de quien no quería que se acabara nunca la vida que amaba.

 

              De Fermín González y Domingo Bejarano          salamancartvaldia.es   blog taurinerias          

CARTA DESDE UN CIELO TAURINO

 

CARTAS DESDE UN CIELO TAURINO


Acabo de ver en la tele " La Isla de los Faisanes ", una hermosa película. Y, por azares de las dos neuronas que me quedan, os recordé, a Fermín y a Agustín Hervás; y recordé la carta que me envió hace muchos años José Mata. Creo que alguna vez os la hice llegar. Ahora os la remito por si queréis hacerla pública en vuestro blog. Está medianamente actualizada por el propio José Mata

Besos y recuerdos de vuestro amigo (DOMINGO BEJARANO)

CARTA DE JOSE MATA, TORERO CANARIO DE LA HISTORIA, DESDE OTRO MUNDO

Cincuenta y cuatro años se han cumplido, en este 2025, desde aquella triste tarde de Julio, en Villanueva de los Infantes, en la que "Cascabel", negro bragado, de la ganadería de Luis Frías, me rompió la femoral y me arrancó el alma, para siempre.

     25 de Julio de 1971: ese pueblo manchego inauguraba su plaza de toros. Yo no estaba anunciado en los carteles, pero, ¡azares del destino!, "Calero" no pudo cumplir su compromiso y alguien se acordó de mí: de José Mata, el único torero canario que la historia recuerda, canario de Garafía, de la isla de la Palma.

          Pese a tener un festival comprometido para ese mismo día, no podía negarme, por supuesto: casi seis años de alternativa y, únicamente un puñado de corridas eran razones más que suficientes como para decir adiós a toda duda.

          Y allí estaba la muerte, sigilosa, agazapada, escondida en la tenebrosa embestida de aquel toro.  1971: cincuenta y cuatro años han pasado desde entonces y poca gente rendirá hoy recuerdo a mi memoria. Es lógico, por otra parte. Todos sabemos, o aprendemos, que, en la vida, y en la muerte, son, casi siempre, más importantes los nombres que los hombres.

          Cincuenta y cuatro años han pasado desde entonces, y, a veces, me parece que pocas cosas han cambiado.

          Recuerdo que aquel año Francia prohibía la entrada de emigrantes africanos, hacinados en Irún, y se hablaba de que muchos morían ahogados en el Bidasoa intentando eludir los pasos fronterizos. Os recomiendo un film de este año 2025: “La Isla de los Faisanes “de Asier Urbieta.

          Hoy, en 2025, las pateras, con sus hijos y sus nietos, naufragan más abajo, en el Estrecho, y, como canta Pablo Guerrero, "sólo el mar sabe sus nombres".

          En 1971 decenas de miles de personas morían de cólera en la India. Hoy, en 2025, sus hijos y sus nietos mueren de la misma pobreza, vestida esta vez de SIDA, COVID y terremotos, o de terrorismo de estado sionista en la franja de Gaza.

          Tampoco creo que en lo que llaman tauromaquia las cosas hayan cambiado tanto. Hace ya muchos años que Manuel Benítez "El Cordobés" anunció su definitivo adiós a los ruedos. El ya no mandaba, como entonces, pero sigue hoy la tauromaquia abandonada a su propia suerte, tal y como yo la dejé al irme y sigue la afición más exigente arrinconada, con la corrupción y el fraude presentes, oficiando en cada Plaza, a las mismas cinco de la tarde.

          Manuel Benítez me dio la alternativa. Y recuerdo que días antes de mi muerte, se celebró en Jaén la que llamaron "corrida mundial". televisada en directo a doscientos millones de personas. Mi padrino "El Cordobés", "el Viti", y José Fuentes lidiaron, ese día, becerritos de Carlos Núñez, para vergüenza de la verdadera afición arrinconada.

          Sólo en iluminación de la Plaza gastaron cinco millones de pesetas: cinco millones de los de entonces. Días después, pocos días después, "Cascabel" me rompía la femoral en Villanueva de los Infantes y en aquella enfermería únicamente había medios para hacerme un torniquete y una transfusión de sangre.

          Después, cuando la ambulancia me llevaba, alguien preguntó a Alfonso Rodríguez "El Moro", mi picador, uno de los mejores picadores que la historia ha dado, que brindaba como torero antiguo sus puyazos, alguien le preguntó que quién iba a pagar todo ese gasto.

      Lo he sabido después, pero Alfonso, a quien yo dije después de la cogida: "esto se acaba, Moro", Alfonso lloraba golpeando la pared con la cabeza, vencido y derrotado por una impotencia desastrosa e infinita.

         Después con la ambulancia a Valdepeñas, dónde nadie quiso operarme, y después a Madrid, al Sanatorio de Toreros, con la "Dama de la mano fría" siguiendo mis pasos, sigilosa, para llevarme con ella dos días más tarde.

          Veo a Julio Robles, a Juan Belmonte a Yiyo y a Alfonso Navalón y Joaquín Vidal por aquí. Les abrazaré en vuestro nombre y les diré que les echareis de menos para siempre.

Cincuenta y cuatro años se han cumplido, en este 2025, desde aquella triste tarde de Julio, en Villanueva de los Infantes, en la que "Cascabel", negro bragado, de la ganadería de Luis Frías, me rompió la femoral y me arrancó el alma, para siempre.

Texto y opinión del escrito: Domingo Bejarano:


Monday, August 11, 2025

OSCURECIDA RIVALIDAD

 

OSCURECIDA RIVALIDAD

Ante el conato y desavenencias surgido entre Morante y Roca Rey, que ha venido desatándose y ha tenido como centro estelar la plaza del Puerto de Santamaria, y la verdad es que este escenario, de acontecimientos históricos, puede sumar uno nuevo que, sin duda tendrá sabor.

Morante tras 25 años de alternativa, disfruta estas últimas temporadas de un toreo, -como el mismo decía, hacia atrás- es decir ha recuperado, revivido e inspirado y depurado suertes, del toreo añejo, llevándolo con una estética y valor, que ha desatado entre la afición una singular expectación, que tiene como consecuencia, que un torero de hoy no desmerece en nada a un torero de otra época, siempre que se realice con alma, pasión y entrega. Y hasta engallarse en la plaza con su oponente tiene matices de naturaleza añeja.

Por otro lado, el peruano Roca Rey, durante años ha venido manteniendo su rango de primerísima figura del escalafón, llevando a la afición mas juvenil, a la plaza y proclamándose ese ídolo joven, que todo el mundo quiere tener como hijo o yerno. Y tal como antaño surgió esa rivalidad… que, a buen seguro, no durara mucho… veremos.

Cuando a Pepe Hillo, le “echaron” en la plaza como posible rival de Pedro Romero, quiso Hillo fanfarrón acabar con el rondeño, y en una corrida entro a matar el toro con el sombrero de fieltro. Pero cuando le tocó el turno a Romero, no solo tiro la muleta y el sombrero, sino hasta la redecilla y agarro una soberana estocada, manejando en la mano izquierda una pequeña peineta.

Es curioso observar, como desde tiempos tan remotos, los toreros mostraban ya, su acentuada competencia. Han pasado más de doscientos años de aquellas calendas. El toreo ha evolucionado hasta convertirse en un arte exquisito. Los toros, ya no son afortunadamente aquellas fieras llenas de resabios y cornamentas pavorosas. Pero la gallardía, la responsabilidad, la vergüenza y la competencia distan mucho de ser, no ya aquella tan legendaria y lejana, sino cualquier otra mucho más cercana que, no pocos conocieron.

¡Ya no rivalizan los toreros de hoy! Aunque parece que proliferan los – mano a mano-, más que nada provocados por las penurias económicas. Lo cierto es; que salvo alguna decorosa excepción, estos ya no son una competencia, es simplemente una corrida entre dos diestros, sin – rivalidad-, donde el reparto de la “bolsa” es el propósito empresarial más regenerativo.

Apenas existe competidor, tampoco dirimen un mano- a -mano emocionante (se siguen aceptando excepciones) y, apenas tampoco existen partidistas de toreros que discutan las contiendas de uno y otro matador, no ya en la plaza, sino en la calle, en bares, casinos hoteles y colmados etc. Hoy los toreros se aman, se veneran, se piropean unos a otros sus cualidades y otras ostentosas banalidades, bajo sospecha y coalición de no agresión en la arena.

Ya, no se distinguen los caracteres contrapuestos de los rivales, hoy no se habla de retar, de mojara la oreja, de desafiar, ni tan siquiera de cruzar la mirada gallarda y serena que diga “soy mejor que tu”.

Si repasamos la historia de aquellos competidores, como lo fueron Rafael Molina alias “Lagartijo”, con “Frascuelo” y más cercano Joselito y Belmonte, Arruza – Manolete, Litri – Aparicio, Dominguín y Ordoñez Palomo y Camino - por citar algunos-, estos tuvieron mas ardor y empuje de lo que se ofrece hoy, con ese ramillete de figuras de poca pujanza, y por lo visto hasta ahora escaso repertorio. Uno no puede por menos de evocar tiempos pasados, y apelar al romanticismo, recordando a los toreros de personalidad y valor sereno incapaces de consentir que nadie les venciera.

Eran las tardes ruidosas, llenas de ardor, donde a cada paso satisfacían sus imperiosas necesidades y ansias de ser reconocido como un “Pedazo Torero”, orgulloso al mismo tiempo de satisfacer y emocionar a los públicos. No hace falta dejar de ser amigo, ni perturbar los serenos afectos de compañeros y de hombres, pero pisando el anillo de la plaza, cada torero ha de rivalizar, imponerse al otro, demostrar porque se es figura, o querer serlo, hacerse aplaudir por su gallardía y destreza. Hoy desgraciadamente con esa falta de rivalidad y apasionamiento, apenas podemos definir el arte taurino y personal, los rasgos diferentes están muy disminuidos, estamos ante la uniformidad, el mismo patrón e igual descaste.

Las competencias en los toros han sido siempre el nervio de la Fiesta. A ellas, se les deben los cambios más radicales, los avances más considerables y los momentos más felices y gloriosos del toreo. Preguntad a cualquier viejo aficionado. Buscad en la historia. Y, tanto la referencia verbal como la escrita, os dirán que las mejores tardes de toros nacieron al calor de una competencia;  competencia que ha llenado un periodo de la Fiesta, dejando en la historia un surco hondo y profundo. La historia misma en sus albores, es una sucesión ininterrumpidas de competencias...


 

                            Fermín González-  salamancartvaldia.es                 blog taurinerías