Tuesday, September 13, 2022

LA OTRA PUERTA

 

AL HILO DE LAS TABLAS

 

¡LA OTRA PUERTA!



            -“Es muy cierto que: No pocas veces es posible pronunciarse sobre el porvenir de un torero, hasta que este no haya sufrido su primera cornada más o menos seria, puesto que la misma será el punto de partida de su verdadera carrera-“. También es cierto, que quienes han resistido, quienes han dominado sus miedos, quienes son capaces de olvidar que un día y otro fueron zarandeados, volteados de mala manera campaneados o corneados de más o menos consideración, son aquellos que, tienen asumido, que una tarde cualquiera puede llegar la cornada. También es cierto que entre los toreros unos se duelen más que otros, en esos momentos de angustia y sufrimiento. – Claro que, algunos conocemos, que han hecho la carrera sin apenas percances, lo cual ha sido una excepción -. La cornada para un torero, es sin duda la búsqueda del equilibrio, es lo que será el antes y el después de caer herido. La cornada, te para en seco, y te obliga a reflexionar sobre el porqué de lo ocurrido, a recapacitar, a pensar y decidir sobre los errores y desaciertos cometidos, no tan solo esa tarde, sino también en otras en que estuvo a punto de ser cogido. Pero sabe además el torero, que ha elegido una profesión de riesgo, y que la cornada es el tributo del triunfo, es el pago al contado con sangre propia, que siempre se mantiene en el recuerdo, porque en esa esencia de riesgo y emoción se sustenta la fiesta.

            La carne desgarrada de la herida, la zurció él “galeno”, pero el torero mira su traje destrozado, hecho jirones, inservible y se pregunta sobre los avatares y zozobras que ha de pasar antes de nacer a la fama, la gloria y el reconocimiento, incluso cuando esta ya se ha logrado, el paréntesis hospitalario dibuja un mapa de contenida rabia e incertidumbre. ¡Ahora que estaba en mi momento dulce, y estar en todas las ferias!, se lamenta: Está seguro de su curación, de su temple, no sabe cuando le darán el alta, pero ha de estar preparado. No es el gesto tan solo de un joven torero. Es un gesto natural de un torero de casta, y pocos de estos se duelen de sus heridas, de sus insomnios, de los zarpazos de la fiebre. Todos cuando caen heridos en el ruedo hacen el mismo y triste comentario. “Voy a estar sin torear...” El más grave daño es ese, no poder torear en un tiempo. Lo están llevando a la enfermería y su pensamiento ya va dando tumbos, girando alrededor de la amenaza siempre terrible para un torero de casta. ¿Cuánto tiempo estaré sin poder torear?....-

 

            Fermín González- Comentarista onda cero radio- Salamanca.                                                      

Monday, May 23, 2022

AÚN QUEDA MADRID


 

AÚN QUEDA MADRID

Sin duda que es diferente; no  es una feria de colorín, de casetas, de bullicio y de Real de la feria, -de eso nada-, tan solo el 15 del mes de Mayo, y poco más, se toca el organillo, se visten los chulos y chulapas y, se baila el chotis en las plazas, el resto de más de un mes de toros en las Ventas, son días ordinarios de trabajo para la mayoría de aficionados que llenan autocares y metro para darse cita a las siete de la tarde en la plaza. Y que terminando vuelven apresurados a sus casas, - de mañana temprano sonara el reloj-.

San Isidro sigue siendo un punto que clarifica el panorama de la tauromaquia actual y establece con precisión la diferencia entre la realidad y el engaño, entre la verdad y la mentira. Madrid cuestiona a los toreros avalados por el dudoso merito de una popularidad ganada no importa cómo, que son capaces de pasar de lo superficial y lo aparente para convertirse en ídolos con pies de barro, que se pasean por no pocas plazas y ferias de provincias, que torean para la galería en lugar de torear para sí. Quizá por eso en esta plaza no sirve la propaganda ni se alaba el artificio a una categoría absoluta, y solo toreando de cerca y bien se obtiene la gloria.

Por San Isidro, resurge una afición- que a todos no les gusta-, (se admiten toreros, “aficionados”, poderdantes incluso escribidores de variado pelaje, que gustan de ser “amiguetes”, conocidos, ninguneantes, para fotos y entrevistas con preguntas y homenajes, para mostrarse como meros “paniaguados”, maestros de ceremonias, sin ningún valor y mayor confusión del aficionado). Un aficionado de esta plaza, apegado a su credo taurino propio y sobre el que resulta imposible tratar de presionar para que olvide su abolengo y su categoría. Aquí hay un publico capaz de formar toreros íntegros, no tolerándolos ni protegiéndolos, sino haciéndoles ver sus defectos. Una plaza que ha ayudado que cuajen sólidamente toreros con los que ha sido dura y a los que no ha consentido abusos. Toreros que han debido aportar sentido generoso de la entrega y afán de verdad. Sin duda por esto esta plaza no se licua de emoción azucarada con las limosnas artísticas que regalan los nombres que más suenan.

Aquí todavía se considera que el ruedo gira en torno al toro y todavía se oyen ovaciones en honor a su trapío. Y cuando sale el toro, al torero no le cabe otra opción que estar de verdad con él, si no quiere verse desbordado, avasallado o incluso ridiculizado. Y estar de verdad, - no es ni más ni menos- que descifrar sobre la marcha los enigmas del toro, asumir según viene su circunstancia e imponerse en cuestión de minutos a su condición cualquiera que ésta sea, obrar el sortilegio por el que la mente racional, se impone a la fuerza irracional… ¿Por qué creen ustedes, que El Juli lloraba el otro día tras la faena al toro de la Quinta? Por eso precisamente, porque había logrado el sortilegio, porque Madrid las Ventas no hay nada que enardezca más ver como un torero crece por encima de la verdad del toro y acaba imponiendo, tal como ocurrió, - y lo sabía- la verdad de su torero, haciendo como Juli hizo valer un capote una muleta en los que el dominio y la estética se den la mano.

Por San Isidro renace la liturgia de todos los ritos del toreo. Se exige que el torero respete la tauromaquia en todos sus aspectos- (¿Díganme en cuantas plazas ocurre esto?), al publico y así mismo, que no decaiga su sentido de responsabilidad. Se exige capacidad de sacrificio, belleza, generosidad y entrega. La balanza conque se sopesa lo que ocurre en el ruedo valora por igual la expresión plástica, la perfección técnica y la armonía del conjunto. Porque la postergación de la pureza de los procedimientos desvía el toreo por los derroteros del esteticismo decadente, el barroquismo sin sustancia y el drama sin dignidad.

De ahí que no despierten interés- como lamentablemente ocurre en muchas plazas- la producción masiva de pases sin importar su buena factura. Gracias a eso en esta feria se obra algún milagro y a veces el toreo se presenta como un arte limpio, lejos del mercadeo en el que se transforma, cuando se convierte en el oscuro objeto de un comercio desalmado e insensible que ahoga a los toreros vocacionales y les arranca la inspiración necesaria para alumbrar la belleza. Por eso las grandes faenas saben aquí a hazaña humana y torera y provocan ovaciones tempestuosas, ardientes y fervorosas, que se vuelcan sobre los hombros vencidos de triunfo de quienes han sabido torear, de quienes se atreven a sembrar la semilla del toreo completo y cabal.

              Fermín González salamancartvaldia.es                        blog taurinerías

 

 

Monday, May 09, 2022

EL OSO Y EL MADROÑO


 

AL HILO DE LAS TABLAS

EL OSO Y EL MADROÑO

Este año, cuando aún no se han apagado los soles de la feria sevillana, y mantenemos en la retina, la buena feria de la Maestranza: comienza Madrid, con mayor número de corridas y más base torera, con el toro en cuajo ascendente y el calor en puertas; dice ya cuanto hay que decir. Bien puede decirse, que Madrid dirige el movimiento taurino en toda la Iberia taurina, que tiene ese noble privilegio del que ha gozado siempre la Villa madrileña. Es la meta, el reconocimiento y el impulso que siempre mantuvieron las grandes figuras;  y si puede ser, les de el sello definitivo afirmando así su rango taurino.

Los toreros, para ser y sentirse toreros, necesitan estar vinculados profesionalmente a Madrid. A el quieren llegar todos, para medir su gloria, sus afanes, sus anhelos. Este rincón del Oso y el Madroño, es la meta y el impulso de las grandes figuras; otros en cambio, buscaran en el ruedo de las Ventas la gran oportunidad, que lleve a ser como el héroe de una gesta, que se funda en individual entusiasmo y apasionamiento. Si por algo se ha caracterizado la plaza de Madrid ha sido por tratar de mantener una concepción del espectáculo taurino lo más cercana posible a lo que siempre se ha considerado las esencias de la Fiesta. Gracias a ello, aparte de conseguir un prestigio y una posición de primacía, ha merecido el inmenso honor de ganarse la inquina, a veces el desprecio e incluso algún que otro insulto de buena parte de todas esas gentes que viven del invento, y que se conocen a si mismos como los “taurinos”.

Esta plaza que reivindica el toreo de verdad, no es ahora precisamente homogénea, pero en ella todavía se considera que el ruedo gira en torno al toro, y todavía se oyen ovaciones en honor a su trapío, a su seriedad, cuajado, integro, en definitiva el toro de la verdad por delante, y que apenas se ve en otras plazas. Y cuando aparece el toro, al torero no le cabe otra opción que “estar de verdad” con él si no quiere verse desbordado. Se exige que el torero respete la tauromaquia en todos sus aspectos, al público y así mismo, que no decaiga su sentido de la responsabilidad. Se exige valor, autenticidad, capacidad de sacrificio, belleza generosidad y entrega. Todo un cúmulo de dificultades que obligan al torero a sacar lo mejor de si, porque la historia taurina de esta plaza se basa en el rigor y la exigencia sin que esta se desviara por procedimientos del esteticismo decadente y sin sustancia. Todavía es importante triunfar en Madrid, y, si el fracaso viene por eso tan fundamental como es él toro, justo es que se le preste la atención que se merece. Cierto que Madrid ha cambiado en su ambiente, y a la añeja presencia del aficionado cabal, se unen en el tendido modernos espectadores al reclamo del acto social, clavel en la solapa y merienda. Aún así Madrid seguirá siendo diferente al resto.”Veremos que sucede este Isidro”.

 

 

            Fermín González.- salamancartvaldia.es          blog taurinerias

                                  

                                                                                  

Friday, April 22, 2022

MAESTRO -CAPEA-

 


MAESTRO CAPEA

            Cuando la realidad de las cosas es un hecho contundente, los adjetivos hay que dejarlos de un lado, ante el peligro de no encontrar los suficientes para no ensalzar lo que por méritos indiscutibles es merecedor de esas frases que todo el mundo, por lo general, cree que le corresponden.

Digo esto; al tener conocimiento de que Pedro Gutiérrez (Capea I), iba a conmemorar sus cincuenta años de alternativa, haciendo el paseíllo una vez más, y servidor se alegra mucho de que el Maestro pueda hacerlo, pues es evidente que le sobran arrestos, raza, conocimientos e ilusión. Sí, medio siglo después, el “niño”, que lo conquisto todo en los ruedos de la Iberia y de América, saldrá a hacer otro paseíllo arropado, según su deseo por sus mejores valedores su hijo Pedro y el yerno Perera, que ya le han dado nietos. Toreara de abuelo que también es una alternativa, que pocos han llevado a cabo y sin duda colmara de satisfacción y se sentirá orgulloso de poder cumplir este sueño, que servirá sin duda también de homenaje, de todos aquellos compañeros y amigos de cartel evocando aquellas tardes de -miedo y oro-.

Todos cuantos aún estamos aquí, y vimos nacer al torero, que seguimos desde sus primeros pasos, hasta la culminación triunfal de su carrera, sabemos de su personalidad, de su profesionalidad, de la raza, la gallardía, la entrega, afición desmedida y aquella depurada técnica que imprimía a su toreo. Por ello hay en su haber sin duda alguna, ocupar un puesto y una página entre los elegidos como Maestro dentro de la tauromaquia. No hará falta nombrar a todos aquellos rivales y compañeros en los ruedos que de una u otra forma también han sido parte de la historia de este quien hoy con justo merecimiento volvemos a recordar.

La maestría (en cualquier faceta de la vida, y el mundo taurino no es una excepción), es un grado de perfección psíquica y profesional, casi inalcanzable y, en esto nuestro del toro, poco se puede instruir, si no se conocen las causas, incógnitas, motivos y vericuetos de la trascendencia trama torera. A quien se le reconocía por Maestro era una persona elegida, por el mundo que le rodeaba con todos sus personajes, y esta proporcionaba magistrales lecciones bien galvanizadas, siendo un ejemplo, el ver como un diestro en edad, sabiduría, actitud y aptitud, gestionaba, el cómo, el cuándo y el porqué de las situaciones en la plaza y fuera de ella. Al prestigio reconocido se llegaba por medio de la discreción, de la sencillez, de la humildad, hasta el punto de restar importancia al mérito.

La palabra Maestro, se ha convertido en el mundo taurino, en una rutina descarada y bendecida de la banalidad más estrafalaria, por aquellos, que no tienen el mínimo pudor de pronunciarla venga o no a cuento. En tauromaquia; cuando no hace tanto, hablábamos de Maestros, relacionábamos inmediatamente a un hombre excelso, impecable, con personalidad y apostura singular.

Sabemos perfectamente, que, a lo largo de cualquier carrera, existen sombras, obstáculos, incomodidades, personajes de variado pelaje y catadura moral, ingratos envidiosos etc., no se puede evitar, y, también de la mezquindad de mucha gente, capaz de juzgar en una mala tarde toda una trayectoria mantenida a un alto nivel, dejando al margen los gustos subjetivos que siempre provocan los toreros, y de la valoración que cada cual quiera establecer. Lo cierto es, que no pocas veces se le ha negado y puesto en entredicho su carrera, tal y como si pensáramos que el Capea, no hubiera hecho nada dentro del toreo, y sinceramente eso me parece tan injusto, como cruel y falta de conocimiento.

Feliz regreso, aunque sea una vez más, para conmemorar esos cincuenta aniversarios.

 

                        Fermín González salamancartvaldia.es        blog taurinerías

Tuesday, September 07, 2021

LA GLORIETA DE AYER

 

 

 

 

AL HILO DE LAS TABLAS

LA GLORIETA DE AYER

           

Hay en la historia de esta plaza de toros, diversos hitos que señalan las épocas de la misma. Al mismo tiempo hay en el desarrollo de su protagonismo en la Fiesta un enorme caudal anecdótico y episodios más o menos trascendentales, que han contribuido a formar un ambiente determinado a través del tiempo.

            Este mencionado caudal anecdótico, nos brinda frecuentemente el recurrir a ellos para publicar artículos. No me atrevo a pronosticar que, otros tiempos taurinos sean mejores o peores – sino que son otros -. Lo que si puedo afirmar, es que hace muchos años, y desde que la Mariseca anunciaba los carteles de feria y toros en Salamanca, comenzaba a vivirse un desasosiego en sus gentes, incluso, su estado de ánimo era más desenfadado y gracioso. Aquella Salamanca en ferias, donde era imposible sustraerse del ambiente el día de corrida, y donde todo el mundo terminaba yendo a la plaza. En sus aledaños, había tanta gente fuera como dentro, iban a ver cuanto fuera posible, a oír el vocerío de los ¡oles! O el grito trágico de la cogida, vitorear la salida a hombros de los triunfadores, o simplemente ver pasar el coche de toreros y cuadrillas. Era aquel transitar de Plaza Mayor a Plaza de Toros, el vocerío ¡a la plaza eh, a la plaza! Autobuses destartalados llegaban de los pueblos cercanos repletos. Aquella estampa de la avenida Torres Villarroel en tarde de toros, donde en la conversación de caminata, no se hablaba más que de la corrida, a veces conservando el hervor del entusiasmo y comentario apasionado, lances, incidentes, faenas de los diestros, ritmos de la lidia, juego de los toros. En ocasiones, la frialdad, el hastío, el cansancio y el silencio de la muchedumbre, era todo un curso de desencanto. Los que esperaban el desfile de público, notaba



n por las medias palabras, en los gestos y ademanes, cual había sido el resultado de la tarde.

            Siempre habrá quien mantenga, que puedan ser las mismas o mejores ¡Pero aquellas tardes de toros se han borrado por completo y para siempre! Y los que conocimos esos tiempos lo hemos de sentir.

 

Fermín González.- salamancartvaldia.es           blog taurinerías

 

 

Friday, August 06, 2021

EL TORO RURAL

                                                         AL HILO DE LAS TABLAS

EL TORO RURAL

            Hoy quiero recordar a los pequeños pueblos de esta provincia, y aquellos otros que pueblan la geografía de la piel de toro; a esos pueblecitos encantadores y recoletos, a esas ferias genuinas, mayoritariamente en los meses de Agosto y Septiembre, cuyo sabor y tipismo hace honor a esas fiestas patronales, donde se disfruta de unos merecidos días de alegría y alborozo, intermedio de tanta labor campesina.

 Por ello resulta enriquecedor saber que en los pueblos, la afición sigue viva, y al mismo tiempo esta, constituye la distracción y jolgorio, para disfrute de mozos, peñas y charangas, así como de sus visitantes que vuelven a sus raíces de nacimiento, recordando sus mocedades y engrandecer las fiestas de su pueblo, que no se concibe sin el festejo taurino, y donde la expectación de chicos y mayores, son el punto culminante, en el cual se dan cita los amigos, familiares y forasteros venidos a participar, encontrándose año tras año, sintiendo la alegría desbordante de poder manifestar el arraigo y el orgullo de sentirse hijo del pueblo.

Aquí: en estos pueblos, en estas inolvidables fiestas, los toreros actuantes no suelen ser de mucho cartel, el festejo taurino casi siempre consiste en novilladas sin picadores, en todas sus expresiones, encierros, desencierro, capeas, festivales, novilladas, rejoneo, vaquillas por las calles y alguna buena corrida de cartel - los municipios más ricos-, plazas de pequeño aforo, algunas improvisadas, plaza Mayor o Ayuntamiento,- aunque muchos, ya tienen su plaza de toros construida-.

Novilleros llenos de ilusión; cuyos matadores sueñan ya con las quiméricas singladuras de la gloria y del dinero; pero todavía se hallan ante la terrible realidad de esos primeros pasos de la incertidumbre ante la dificil y zozobrante profesión. El pueblo en fiestas, es el duro aprendizaje para estos jóvenes. En sus faenas habrá de todo; bueno y malo, pases escalofriantes, desarmes espectaculares, revolcones, desplantes temerarios, ovaciones y sustos... Los espectadores rebosantes de júbilo, piden valor y ganas de lucha, los de abajo salen a darlo todo. Y lo hacen, sabiendo que uno de los grandes problemas en todas las profesiones, y la taurina lo es; es, la de estar preparado, con el fin de aprovechar toda aquella oportunidad que se presente, y, es en estos pueblos donde uno va cobrando experiencia, donde se van curtiendo los novilleros, y al mismo tiempo se va aceptando una responsabilidad libremente contraída, al igual que se van juzgando de manera más o menos justa los progresos alcanzados. Todos sabemos, que cada vez es más difícil que un nuevo nombre se asome a los ruedos sin la ayuda de un “Padrino”. El tema es doloroso, cuando se trata de una profesión que exige una base de juventud, de ilusión y de esperanza. Y para empezar, nada mejor que este sentimiento armonizado del pueblo en fiestas.

No obstante, y como habrán podido comprobar, nuestra provincia en estos meses -“a pleno sol”-  no ha faltado pueblo en fiestas, y donde todos aquellos que nacieron y se criaron por estos pagos, vuelven a disfrutar. Lo popular, se extiende de pueblo en pueblo, bailes, músicas, jaranas, competiciones, deportivas, comida y bebida abundante, son el ajetreo de los alcaldes provinciales que con sus esfuerzos, siguen manteniendo ahora lo que sus antepasados en constante tradición fueron capaces de mantener con la ilusión por bandera. Es, esa relación atávica del hombre, con su tierra, su patrono, su fiesta, su tradición y su sangre… Yo espero… que si ustedes participarán- o quizá lo hayan hecho- del jolgorio, la alegría, la disposición, la hospitalidad y el corazón que le ponen estas nobles gentes a sus fiestas, a buen seguro que nadie impedirá la enorme felicidad que le supone este hecho.. Es necesario, ver que ahora en muchos rincones de esta (España dolorida, amargada y vapuleada), con que frenesí, lo disfrutan muchísimos extranjeros que se entremezclan con los nativos… y se entregan a disfrutar y saborear nuestro humilde festín… con menos prejuicios que nosotros mismos.

 

¡-Suelto que vi en un diario, no recuerdo de qué punto:

“Fiesta que al Santo difunto dedica este vecindario.

Función con varios cantores en la iglesia de la villa; músicas, una vaquilla, cohetes y voladores.

En el día subsiguiente habrá novillos de balde; seis de puntas y el alcalde, si da alguna buenamente.

Podrán hacer de toreros los habitantes honrados; los novillos enseñados son para los forasteros..!

 

 

            Fermín González salamancartvaldia.es       blog taurinerías

Thursday, July 08, 2021

GRANDEZA

 


AL HILO DE LAS TABLAS

 

  GRANDEZA

            Una de las mayores grandezas del toreo: Es, saber elegir el momento de su despedida de los públicos y plazas, en las que, durante un tiempo pudo ser, o fue el héroe, que consiguió vencer al toro y convencer al publico.

            Es, posiblemente uno de los momentos más emocionante en la historia del toreo, la despedida, y saber hacerlo en ese punto crucial de la carrera de un torero, no es empresa fácil tomar tal decisión. Tan solo el propio torero, debe encontrar ese punto de equilibrio entre él publico y el toro, y cuando ha de atravesar por ese alambre milagroso sobre los dos abismos.

            El torero, se resiste a una retirada total de los ruedos, al aplauso, a la emoción, a los trofeos, a colgar su terno grana y oro para siempre, a decir adiós a lo que más quiso y amo en su vida, aunque en no pocas ocasiones esa vida estuviese marcada con dolor, injusticia, incomprensión, responsabilidad e incertidumbre. (Si volviera a nacer, seria otra vez torero)- se dice a sí mismo. –Pero; no son pocos los toreros que, incluso, cuando no se les ha echado de menos, y los públicos no lo han demandado, deciden volver. Y: ¡Cuando vuelven de nuevo, ya no es lo mismo!.

Ser gente, en esto del toro, es una extraña y añeja expresión taurina paradójica y reveladora. Porque nadie puede ser de todos. Pero en el toreo, como bien saben los aficionados cabales, siempre hay algún torero que es todos los toreros. Y, aunque este no haya sido figura,  (no es el caso del que hablo) o ídolo de multitudes, se le considera paradigma de lo ideal, arquetipo que raras veces se hace realidad. Son toreros, que no tienen problemas de estilos, son toreros singulares, de íntimos sentimientos, y su sello se imprime directa y plenamente en la gente, pues con ser, les basta y les sobra para estar. En ellos se obra el misterio de ser gente; tal y como ha ocurrido en el caso de Enrique Ponce Martínez.

Relatar esto de un torero, pudiera no parecer extraño, pero si lo es de Ponce, que tras una carrera tan longeva como la suya, no han sido muchos los percances, aunque en ellos si lo tuvo retirado algún tiempo. Ahora ha dicho –por el momento me voy del toro- también se ha ido del entorno intimo familiar, cuando se pensaba que el mismo, y después de tantos años era un matrimonio, sólido y en buena sintonía, parece ser que ya, no era tal. Tiene todo el derecho a plantear su vida como le venga en gana; y a buen seguro  tendrá el tiempo suficiente de reflexión con aquellos que elija.

            "Ponce-ficado" el escalafón: y rebasado los treinta años de su alternativa, volverá en su día para despedirse de sus plazas, y seguidores  y volvería a decir el porqué de semejante apelativo, que servidor -recurriendo a otras épocas de la tauromaquia, a estos toreros se les bautizaba con el que, hay “Papa” en los ruedos-. Por qué; la verdad taurina de los últimos años es que Ponce es la máxima figura del escalafón. Por lo tanto hemos de considerar, su decisión de volver, porque simplemente lo ha querido así, y tomara buena nota, de su momento y lugar. De sobra es sabido, que él público de toros, cualquiera que sea su grado de admiración que haya sentido por una figura consagrada, este mismo público, no tendrá piedad en vapulearlo, si no demuestra con su actitud él porque de su vuelta.

Los negros nubarrones de cualquier tarde, pueden caer sobre el reaparecido entonces los que antaño le aplaudieron con frenesí, comienzan a caer en sentimentalismos, las decepciones sustituyen a las esperanzas y comienzan a sonar silbidos, luego indiferencia, y, en el toro siguiente recriminaciones, insultos, amenazas y gritos de la plebe injusta y cruel.

            Vives un momento, horas, días, meses, años quizá. Cuanto más te resistes a interrumpir tu acción con mayor estruendo acabas. El aplauso es como el perfume de la flor; dura menos que la flor misma. Las despedidas, si no son la apoteosis del adiós de un torero. ¿Qué son?... (Guerrita fue un sabio, Guerrita no se despidió).

 

Fermín González salamancartvaldia.es                      blog taurinerias